En septiembre de 2024, comenzó un enfrentamiento violento entre dos facciones del Cártel de Sinaloa: Los Chapitos y La Mayiza. Este conflicto armado ha transformado la vida de los habitantes de Sinaloa, quienes ahora enfrentan una constante amenaza de violencia. A tres meses del inicio de esta guerra, se reportan más de 500 homicidios, lo que ha incrementado el miedo y la inseguridad entre la población.
Los datos más recientes de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) indican que, entre el 9 de septiembre y el 8 de diciembre de 2024, Sinaloa registró un total de 510 homicidios. Octubre fue el mes más violento, con 180 asesinatos, seguido de noviembre con 169. Aunque los índices de homicidios en diciembre hasta ahora han sido de 46 muertes, el panorama sigue siendo alarmante.
El contexto detrás del conflicto armado: Los Chapitos vs La Mayiza
La guerra entre Los Chapitos, encabezados por los hermanos Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, y La Mayiza, liderada por Ismael Zambada Sicairos, ha desbordado las fronteras del crimen organizado. El conflicto es el resultado de una lucha interna por el control de las rutas de drogas y el poder sobre los territorios en Sinaloa, Jalisco y Sonora.
Lo que hace más compleja esta situación es la fragmentación dentro del Cártel de Sinaloa, que ha generado alianzas con otros grupos criminales. Los Chapitos tienen el apoyo de facciones del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y del Cártel de los Beltrán Leyva, mientras que La Mayiza se ha aliado con figuras como Fausto Isidro Meza Flores, conocido como El Chapo Isidro.
¿Qué ha hecho el gobierno ante el incremento de la violencia?
A pesar de los esfuerzos por parte de las autoridades federales y estatales, la violencia sigue en aumento. En los últimos meses, el gobierno de Claudia Sheinbaum, presidenta de México, ha tomado varias medidas, como el aumento de la presencia de las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional en el estado. Sin embargo, los resultados han sido limitados y los homicidios continúan.
Un ejemplo claro de la violencia vivida en el estado ocurrió el 7 de diciembre de 2024, cuando cinco agentes de la Policía Estatal Preventiva fueron atacados por un grupo armado en las cercanías del Aeropuerto Internacional de Culiacán. Lamentablemente, el ataque dejó como saldo un agente muerto y cuatro heridos, lo que refleja la gravedad del conflicto que no solo afecta a la población civil, sino también a las fuerzas de seguridad.
Aumento de otros delitos: secuestros, robos y más
El aumento en los homicidios no es el único indicador de la violencia en Sinaloa. Según la Fiscalía General del Estado (FGE), delitos como el secuestro, el robo de vehículos y el robo de negocios han aumentado significativamente. Culiacán, la capital del estado, se ha convertido en uno de los epicentros de estos crímenes.
Decomisos importantes: el golpe al tráfico de fentanilo
En un esfuerzo por combatir el crimen organizado y los efectos devastadores de las drogas, el 9 de diciembre de 2024, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana logró el decomiso más grande de pastillas de fentanilo en el municipio de Ahome, Sinaloa. Esta operación, que involucró a las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional, resultó en la detención de dos presuntos líderes de una célula criminal, identificados como Elier Jassiel Esquerra Félix y Javier Alonso Vázquez Sánchez, alias El Tito.
El futuro del Cártel de Sinaloa: ¿Hacia dónde va la guerra?
Los expertos en seguridad afirman que el Cártel de Sinaloa sigue fragmentándose a medida que surgen nuevas facciones dentro de la organización. Con las continuas luchas internas y las alianzas entre grupos rivales, el futuro del cártel parece incierto. Los hermanos Guzmán Salazar y los Zambada Sicairos continúan luchando por el control, mientras que nuevos actores, como José Gil Caro Quintero (sobrino de Rafael Caro Quintero), también han ganado terreno.
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