La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) rechazó dos proyectos turísticos que buscaban desarrollarse en el municipio de Othón P. Blanco, al considerar que no cumplían con las condiciones necesarias para proteger el entorno natural de la zona sur de Quintana Roo.
Uno de ellos es el Desarrollo Ximbal Lagoon, promovido por Luis Alfredo Alarcón Gómez, que pretendía construirse a un costado de la carretera Chetumal-Bacalar, dentro del ejido Juan Sarabia. El plan incluía la edificación de 14 villas, 12 cabañas, una alberca, un área de yoga y una planta de tratamiento de aguas residuales.
El proyecto ocuparía más de 26 mil metros cuadrados y requería el cambio de uso de suelo forestal en casi dos hectáreas de selva mediana. Esa fue una de las principales razones por las cuales la Semarnat negó la autorización, pues se trata de un ecosistema considerado frágil por su cercanía con cuerpos de agua y zonas de conservación.
El segundo proyecto rechazado fue Sunrise Villas, promovido por Tzu Hua Jen, en el poblado de Xul-Ha, una comunidad vecina a la laguna del mismo nombre. Aunque el terreno ya contaba con construcciones antiguas, la ampliación y remodelación propuestas implicaban nuevas afectaciones a la vegetación y al entorno lagunar.
El plan abarcaba un predio de más de 20 mil metros cuadrados y una vida útil estimada de 75 años, con edificios de hospedaje, rampas y bodegas ubicadas junto a la laguna. De acuerdo con la Semarnat, las obras representarían un riesgo para los manglares, la selva y los cuerpos de agua del lugar.
Además, el documento de negativa recuerda que parte de las construcciones ya habían sido sancionadas por la Profepa en 2024, lo que reforzó la negativa de permisos para continuar con nuevas fases del proyecto.
Ambos resolutivos fijan una postura más estricta del gobierno federal ante proyectos turísticos que podrían alterar el equilibrio ambiental en zonas de alto valor ecológico, pues todavía conservan su riqueza en flora, fauna y cuerpos de agua, especialmente en áreas cercanas a Bacalar y Xul-Ha, que en los últimos años han enfrentado una fuerte presión inmobiliaria.


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