Un rescate en aguas del Pacífico mexicano
La Secretaría de Marina (Semar) rescató a tres presuntos migrantes que viajaban en una embarcación en alta mar frente a Puerto Chiapas, al sur de Tapachula, confirmaron autoridades federales. El hallazgo ocurrió durante un operativo de vigilancia marítima, parte de las acciones permanentes para detectar delitos vinculados al tráfico de personas, drogas y contrabando en la región.
Los tripulantes fueron localizados a bordo de una lancha pesquera que navegaba a 29 millas náuticas (aproximadamente 53 kilómetros) de la costa. Los elementos navales procedieron a interceptar la embarcación ante la sospecha de que se trataba de un cruce irregular rumbo al norte del país.
Patrullaje y atención inmediata
De acuerdo con el comunicado oficial, la Semar detalló que el operativo se llevó a cabo mediante patrullajes costeros, una estrategia reforzada en la frontera sur debido al aumento de movimientos irregulares por vía marítima.
Tras el aseguramiento de la embarcación, los tres ocupantes fueron trasladados a la Vigésima Segunda Zona Naval, donde recibieron atención médica primaria, alimentación y valoración física, antes de ser entregados al Instituto Nacional de Migración (INM).
Hasta el momento, las autoridades no han revelado la nacionalidad de los migrantes rescatados, ni si existía algún traficante o guía vinculado a la embarcación.
El mar, nueva ruta del tráfico de migrantes
Organizaciones civiles han alertado que, ante el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos y el incremento de controles fronterizos en México, los traficantes de personas están buscando rutas alternas para continuar trasladando migrantes hacia el norte.
Una de estas vías emergentes es el Pacífico mexicano, donde se han detectado movimientos marinos desde Guatemala y El Salvador rumbo a Chiapas y Oaxaca, y posteriormente hacia puntos de conexión terrestre.
A diferencia de los cruces terrestres tradicionales —como los realizados por tren o por carretera— los viajes en lancha representan mayor riesgo de naufragio, desaparición y extorsión, pero se han vuelto más frecuentes porque permiten evitar retenes migratorios en autopistas y zonas rurales.
Chiapas, un punto clave en la migración continental
La zona de Tapachula, en el límite con Guatemala, es considerada uno de los epicentros migratorios más grandes de América Latina. Por esta frontera cruzan cada año miles de personas procedentes de Centroamérica, el Caribe, África y Asia en su ruta hacia Estados Unidos.
Sin embargo, la militarización fronteriza en México y los acuerdos de contención firmados con Washington han provocado que los flujos se desplacen hacia rutas clandestinas, incluida la marítima.
En 2024, colectivos de apoyo a migrantes han registrado un incremento de grupos que pagan a traficantes conocidos como “coyotes marítimos”, quienes cobran entre 3,000 y 8,000 dólares por trasladar personas en lanchas rápidas, sin garantías de seguridad.
Operativos marítimos: una estrategia en expansión
El gobierno federal ha fortalecido las labores de vigilancia en el Golfo de México y el Pacífico Sur mediante buques patrulla, drones, embarcaciones interceptoras y unidades de reacción rápida.
La Semar ha señalado que estas acciones no solo buscan combatir el tráfico de personas, sino también frenar delitos como el narcomenudeo, piratería, pesca ilegal y tráfico de combustible.
Sin embargo, especialistas han advertido que mientras no exista una política regional de movilidad segura, los rescates marítimos seguirán aumentando, y con ellos, los riesgos humanitarios.
Migración, contención y crisis humanitaria
La reducción del flujo terrestre hacia la frontera norte no significa una disminución total de la migración, sino una transformación de las rutas.
Los informes de organismos internacionales como ACNUR y OIM muestran que la presión migratoria continúa, pero ahora se dispersa en territorios más peligrosos: selvas, costas y zonas dominadas por redes criminales.
El rescate en Puerto Chiapas es un ejemplo del nuevo escenario migratorio de la región, donde el mar se ha convertido en la frontera invisible entre la supervivencia y la tragedia.
El rescate de tres migrantes en alta mar frente a Tapachula confirma el crecimiento de rutas marítimas para el tráfico de personas y el papel estratégico de la Semar en el control migratorio del sur de México.
Aunque las autoridades lograron actuar a tiempo, el caso evidencia que la migración irregular continúa desplazándose hacia rutas más peligrosas, mientras que las políticas de contención en tierra impulsan a los migrantes a arriesgar su vida en el océano.


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