Retrato íntimo de una madre inquebrantable. Capítulo 3: Desafiar al miedo hasta encontrarla

Retrato íntimo de una madre inquebrantable. Capítulo 3: Desafiar al miedo hasta encontrarla
Retrato íntimo de una madre inquebrantable. Capítulo 3: Desafiar al miedo hasta encontrarla

Este texto es autoría de Paco Marín y Javier Quintero, para La Verdad Noticias. Aparece en la versión impresa del 20 de diciembre de 2024.

Un millón de pesos. La ficha de búsqueda de Marcos Antonio decía que había una recompensa de un millón de pesos para quien diera información que permitiera su captura. Dieciocho días después de la desaparición de Fernanda, huyeron él y su esposa Angélica. Marcos Antonio ya había declarado ante la Fiscalía de Quintana Roo, en su casa se realizaron un cateo y un peritaje, y Deysi Blanco lo había encarado ahí mismo y le exigió que le dijera qué había hecho con su hija. Pero dieciocho días después se esfumó como la brisa. En la ficha de la Fiscalía está su rostro: redondo, oscuro, pómulos anchos, labios grandes y caídos, orejas pequeñas, cabello corto y negro y una acentuada papada. Su nombre completo también está en la ficha, pero Deysi Blanco tiene prohibido pronunciarlo, bajo ninguna circunstancia, en entrevistas o protestas públicas. También está el número telefónico de la Fiscalía para que lo usara quien tuviera información. Nadie llamó.

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Deysi Blanco, determinada a encontrar a su hija y habiendo superado quince días oscuros, sin comer, sin dormir y ahogada en llanto, le siguió el rastro a Marcos Antonio. Asumió el papel de investigadora y empezó a buscar pistas, a hacer llamadas telefónicas, a revisar las redes sociales de las personas más cercanas a él. Una pista, por mínima que fuera, le era demasiado útil. Había indicios de que estaba en Valladolid, en el vecino Yucatán, así que imprimió cientos de fichas de búsqueda y le habló al presidente municipal para decirle que tapizaría las calles y todos los rincones con el rostro del principal sospechoso de la desaparición de su hija. «Hazlo, los policías te van a ayudar donde tú quieras. Si todo Valladolid me vas a tapizar, hazlo por tu hija. Te vamos a apoyar», le dijo el presidente. Si los indicios eran ciertos, Marcos Antonio debió sentir que estaban cerca de él y huyó de Valladolid, unos 900 kilómetros más lejos, hacia Chiapas, específicamente a San Cristóbal de las Casas. La Fiscalía de Quintana Roo también lo buscaba y Deysi Blanco tuvo, una semana después, una reunión con el fiscal adscrito a la desaparición de Fernanda. «Ya sabemos su ubicación. Está en Chiapas. Por la sábana de llamadas entre su familia y él nos dimos cuenta», le dijo Pedro Viveros, el fiscal del caso. Deysi Blanco, que tiene amigos en Chiapas, pidió que pegaran en las calles las fichas de búsqueda de Fernanda y de Marcos Antonio. A los siete días, empezó a recibir mensajes en su buzón de Facebook. Le avisaban que habían visto a Marcos Antonio y a su esposa en un templo de San Cristóbal de las Casas. Deysi Blanco les pidió más detalles, preguntaba sus rasgos físicos, cómo iban vestidos, dónde estaba ubicado el templo. Le mandaron fotos y sí, sí eran ellos, pero algo no concordaba: él se llamaba Felipe y ella Elena, un matrimonio perfecto recién llegado y él fingía ser pastor. «Me mandan ubicaciones, dirección, el número de casa, cómo está la casa, dónde van a congregarse. Yo le mando todo a Fabiola Cortés y a Moisés Araujo, que son mis asesores, son únicos, y se ponen en contacto con la Fiscalía un miércoles. Para el jueves no teníamos respuesta de la Fiscalía y no sabíamos si iban a ir a Chiapas a detenerlo», recuerda la ahora astuta investigadora Deysi Blanco, con la fe muy firme y llena de esperanzas de abrazar de nuevo a su hija. De la Fiscalía le informaron que un equipo ya estaba de camino a San Cristóbal de las Casas y que lo único que debían hacer era esperar. Eran las seis de la tarde del 11 de noviembre de 2022 y aún no pasaba nada. A las nueve de la noche, uno de sus amigos de Chiapas le habló para darle la noticia. Marcos Antonio había sido detenido al salir del templo, mas no así Angélica, pues no había alguna denuncia contra ella. Angélica, después de eso, huyó.

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Deysi Blanco está convencida de que, si no le hubiera seguido personalmente el rastro a Marcos Antonio, no lo hubiera detenido la Fiscalía. Lo reprocha en cada oportunidad, de frente, porque ya les perdió el miedo a las autoridades. «El gobierno es una porquería. Desde los hechos, la Fiscalía hizo muchas cosas de negligencia en el caso de mi hija», señala. Está molesta porque la Fiscalía busca muerta a la niña. «Se podían movilizar, revisar las cámaras del C5, seguirle el rastro a Marcos Antonio el día de la desaparición, pero, ¿qué hicieron?, nomás buscaban en el monte, no se dedicaron a buscar a Fernanda en vida, ellos querían encontrar un cadáver, ellos no querían encontrar una niña viva». Un día, le avisó la Fiscalía que repetirían un peritaje, y Deysi Blanco explotó: «No, señor, ya basta. Ya han pasado dos años y ningún fiscal, ningún ministerio público, ha hecho nada, la que ha hecho todo soy yo, he ido a preguntar casa por casa, por donde él estuvo pasando, hemos pegado fichas. A ver, ¿cuándo saliste tú, fiscal? Si yo no vengo a exigir la búsqueda de mi hija, ustedes no lo hacen. Yo tengo que exigir y hacer el trabajo por ustedes. Nosotras, como madres, buscamos a nuestros hijos, nosotras somos las que elaboramos las carpetas, nosotras somos las que entregamos todas las pruebas».

Recién desaparecida Fernanda, en Cancún estuvo el presidente Andrés Manuel López Obrador. Llegó a inaugurar una obra, y Deysi Blanco fue a plantarse al evento con la intención de verlo, pero unas rejas metálicas y la seguridad militar se lo impedían. Ella gritaba y consiguió su atención. Al terminar, el presidente se acercó a ella. Le pidió dos cosas: encontrar a Marcos Antonio y sacarle la verdad, que dijera dónde estaba la niña. «Es lo único que estoy pidiendo en esta vida, no pido más cosas», le dijo. Él le respondió que sí, que lo iba a ver. También encaró a la gobernadora Mara Lezama. «Sí, sí se va a hacer, no te preocupes, mañana mismo yo veo, pero de que se arregla esto, se arregla, porque acaba de suceder», le dijo. Dos promesas de las autoridades de mayor rango a las que tuvo acceso, «pero todo fue tirado a la basura».

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Detenido en la cárcel de Cancún, Marcos Antonio no quiso hablar. Dos años y medio después no ha querido hacerlo. Calla y baja la mirada cuando Deysi Blanco le pregunta de frente dónde está Fernanda. Lo ha visto, lo ha tenido muy cerca, se ha sentado junto a él, le ha mostrado que dejó de ser la persona humilde que se encerraba a llorar. Pero él no habla. En una audiencia, el juez le dio la palabra para que le dijera lo que quisiera a Marcos Antonio. Volteó hacia él y le dijo: «No te inclines, dame la cara. No sólo te estoy acusando, tú sabes que te llevaste a mi hija Fernanda, cuatro días la trabajaste y la desapareciste, nadie más la desapareció, tú fuiste, quiero saber tres cosas: ¿Violaste a mi hija? ¿Mataste a mi hija? ¿A quién se la entregaste? Si tú me dices que la mataste y la dejaste tirada en un lugar exacto, voy con las autoridades y recojo el cadáver de mi hija. Eso me va a partir la madre, pero en ese momento tú quedas libre». El juez, molesto, le pidió que se callara, que eso no era un careo, y le dijo a Marcos Antonio que no respondiera. Él le agradeció el respaldo del juez. «Gracias, señor juez, gracias por estar de mi parte». Deysi Blanco se llenó de ira y reclamó al juez que estuviera del lado del acusado. De la cárcel, ella y sus abogados se trasladaron a la Fiscalía y pidieron audiencia con el fiscal para contarle lo que había pasado. «Le dije que no quería volver a ver a ese juez miserable o, de lo contrario, no sé qué le voy a hacer a Marcos, aunque yo vaya a la cárcel». Ese mismo día relevaron al juez. Ahora hay una jueza a la que le piden audiencias, pero no las ha concedido.

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Angélica, la esposa de Marcos Antonio, había huido. Deysi Blanco puso una denuncia para empezar su búsqueda. Era señalada como cómplice y podía aportar mucho a la investigación, así que la Fiscalía emitió una ficha de búsqueda y ofreció un millón de pesos como recompensa. Deysi Blanco asumió de nuevo el papel de investigadora y la rastreó en Veracruz porque alguien le avisó que ahí la habían visto. Reunió evidencias y las llevó al fiscal del caso. «Yo te quiero ver tocando las puertas a ver si está allá, quiero que investiguen a fondo, con peritos, eso es lo que quiero tener», le exigió. La Fiscalía de Quintana Roo se coordinó con la Fiscalía de Veracruz, pero Angélica era escurridiza y no la detuvieron. Al tercer día, se entregó de manera voluntaria. Era el 23 de mayo de 2023. Ahora, ambos están recluidos en la cárcel de Cancún, a la espera de que concluyan las investigaciones y reciban una sentencia. Los dos siguen en silencio, a la espera del juicio.

Deysi Blanco supo, por un interno de la cárcel, que Marcos Antonio recibía buenos tratos ahí adentro: televisor, Netflix, un teléfono celular, una celda grande para él solo y un ventilador. No comía lo mismo que el resto de los internos porque un cocinero le preparaba platillos especiales. Ella entró en cólera al recibir la noticia y fue a la Fiscalía a protestar, se metió y tomó las instalaciones. La presión, que acaparó los reflectores mediáticos, hizo que le quitaran esos privilegios a Marcos Antonio. Lo último que supo es que ahora recibe el mismo trato que los demás.

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Mucho antes de que todo esto pasara, mucho antes de que su padre le dijera que no buscara más a Fernanda, que ya estaba muerta, Deysi Blanco se sumó por primera vez a un colectivo de madres buscadoras. Ahí conoció a otras mamás que estaban viviendo el mismo vacío y la misma desesperación y comprendió que no estaría sola. Las redes de apoyo se fueron ampliando, reunían dinero y buscaban a uno, luego a otro, hacían marchas, encabezaban bloqueos en la zona hotelera de Cancún, le gritaban al fiscal, a la gobernadora, a quien fuera necesario. En las marchas, en las búsquedas, recibía amenazas de muerte. Una vez, en la colonia Villas del Mar, dos hombres encapuchados se bajaron de una camioneta blanca y se la quisieron llevar.

–¿Eres la señora Deysi? –le preguntó uno de ellos, delgado y moreno, vestido de negro. El otro se quedó al volante.

–Sí, ¿qué quieres? –le respondió ella con firmeza.

– Necesito ir contigo a la Fiscalía para que quites la denuncia que tienes sobre Marcos.

– ¿Y por qué quieres que la quite?

– Es que tu hija está en nuestro poder y, si tú quitas la denuncia, te la entregaremos.

–Ok, pero primero muéstrame pruebas de que en verdad tienen a Fernanda, déjame hablar con ella, haz una videollamada, y si yo veo que es ella, me subo y voy contigo.

El encapuchado comenzó a insultarla y la amenazaba. Deysi Blanco recuerda que estaban armados, pero aun así no se subió a la camioneta. Él la tomó fuerte de la mano y forcejearon. La quería subir a la fuerza, pero ella se aferró a la reja de una casa y comenzó a gritar: «Vecina, vecina, ayúdame». Nadie salió de esa casa. Deysi Blanco no sintió cuando la mano se le dislocó, sólo se percibió a sí misma llorando de ira y de impotencia. Laureano, su esposo, iba a su encuentro, cuando el hombre la soltó y el otro puso en marcha la camioneta. «Cuando vino mi esposo, estaba la mano ya toda inflamada y me preguntó qué me había pasado. Le conté, pero la mano no me dolía».

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Hubo algunas diferencias con el primer colectivo de madres al que pertenecía Deysi Blanco y se sumó a otro, al Colectivo Madres Buscadoras de Quintana Roo. El 5 de septiembre de 2024, en el cumpleaños quince de Fernanda, Deysi Blanco y un grupo de madres se apostaron frente a la Fiscalía para protestar. Ella, a través de un altavoz, exigía respuestas. Alguien llevó un pastel para la celebración simbólica. Su hija Laura arrojó huevos a la puerta de cristal mientras gritaba «¡Devuélvanme a mi hermanita!». Recientemente, Deysi Blanco inició su propio colectivo. Le puso por nombre Colectivo Búsqueda en Vida Fernanda Cayetana y le mandó a hacer un logotipo con la imagen de la niña, el mismo rostro que está en un mural afuera de la Fiscalía y en su casa de la colonia Nazareno. A través de este colectivo, ayuda a otras madres a buscar a sus hijos, aunque hay madres que se rinden.

–No puedo más, yo lo voy a dejar. Tengo otros hijos, me están amenazando, me dicen que me van a matar y que se van a llevar a mi otro hijo –le contó una madre que dejó el colectivo.

–Eso es mentira. No te llevan, no te matan. Ya te mataron cuando te quitaron a tu hijo, entonces tú ya andas muerta en vida –le respondió.

Deysi Blanco la dejó ir y se enfocó en las que quedaron para darles ánimos y acompañamiento, haciendo las veces de psicóloga o motivadora: «Tú, como madre, levanta la voz, pega el grito, elévate. No estás sola, estoy siempre con ustedes. Yo te abrazo, pero alza la voz por tu desaparecido, no esperes a que otra madre lo haga, porque todas estas mamitas y yo cargamos el dolor de ustedes cuando me platican, cuando las veo llorar». Desde su colectivo, Deysi Blanco ha ayudado a cuatro mamás a recuperar a sus hijas. Son casos distintos a una desaparición forzada, como el de Fernanda. Más bien, se trata de problemas familiares, las hijas huyen de casa y a las dos semanas las encuentran.

Todo esto fortalece a Deysi Blanco, mientras enfrenta también una lucha contra la diabetes y la hipertensión. Dos medicamentos al día antes de salir a gritar o a pegar las fichas de búsqueda de su hija en los postes de las calles. Dice que, durante los primeros días de la desaparición de Fernanda, psicólogas del Ayuntamiento de Isla Mujeres le dieron apoyo, pero apenas duró dos semanas porque la vieron fuerte y consideraron innecesario continuar. Las psicólogas le explicaron que había asimilado todo muy rápido y lo recuerda así: «Tú ya no te encierras en un mundo de llanto, de estrés, ya no te encierras en un mundo de tristeza, de agobio, tú lo que tienes es coraje, tú sacas todo y tu mente no puede andar contigo. Tú, en un procedimiento, lo desechaste todo, y en vez de que yo te dé una terapia, tú me la das a mí. Tú dices que, viva o muerta, pero que encuentren a tu hija para que tu mentalidad y tu corazón sanen y estés tranquila, pero tú me lo dices a mí, como psicóloga, cuando yo te lo debo decir, no tú a mí. Y ese dolor que tú sientes, yo lo estoy sintiendo, no tú, tú ya no sientes, tú lo que tienes es ira, tú lo que sientes es coraje, tú lo que sientes es la impotencia de que los gobiernos no te hacen caso, tú ya no vives en el mundo de tristeza, de soledad, tú no vives en el mundo de llanto, tú no vives en el mundo de quererse morir. No. Tú vives para buscar a Fernanda, tú vives en tu mundo, y a partir de hoy tu vida es Fernanda, tu mundo es Fernanda. Estrés ya no hay, porque todo es Fernanda; entonces, señora, tú no lo necesitas, al contrario, tú le das apoyo psicológico a las demás mamitas y les das fortaleza».

Consciente de cada palabra de las psicólogas, Deysi Blanco les dijo: «Entonces, si ya no las necesito, retírense». Desde aquella vez que creó su propio mantra en el altar de su hija y se prometió a sí misma no volver a llorar, y desde esa vez que las psicólogas la vieron invencible, Deysi Blanco encerró con candado su sufrimiento y así continúa buscando a su hija.

ESTO EN UN RECUADRO AL FINAL

EL ORIGEN DE ESTA SERIE

En el cumpleaños quince de Fernanda, Deysi Blanco tomó en sus manos un altavoz y comenzó a gritar contra las autoridades, afuera de la Fiscalía, en Cancún. Esa no era la madre que se había encerrado tras cortinas negras y que se estaba dejando morir de inanición. Era otra muy distinta, con furia, con una necesidad colosal de justicia, dispuesta a todo por volver a abrazar a su hija. En ella hubo una transformación de dos años que debía contarse en este trabajo, como ejemplo de resistencia. Titulada «Retrato íntimo de una madre inquebrantable», esta serie fue realizada a partir de entrevistas a ella, su familia y sus vecinos. Deysi Blanco abrió las puertas de su casa y nos dejó ver lo más íntimo de su vida.

CRONOLOGÍA DEL CASO

2022

Jueves 21 de julio: Desaparece Fernanda Cayetana Canul Blanco

Domingo 31 de julio: Deysi Blanco pide la intervención de AMLO

Domingo 8 de agosto: Intentan secuestrar a Deysi Blanco en la colonia Villas del Mar

Sábado 6 de agosto: FGE gira orden de aprehensión contra Marcos Antonio

Lunes 8 de agosto: La FGE ofrece un millón de pesos de recompensa por Marcos Antonio

Jueves 11 de agosto: Se filtra video de la última vez que se vio a Fernanda

Viernes 11 de noviembre: Capturan a Marcos Antonio en Chiapas

2023

Miércoles 10 de mayo: Plasman rostro de Fernanda en mural en la FGE

Miércoles 17 de mayo: FGE ofrece recompensa de 1.5 mdp por datos sobre ubicación de Fernanda

Viernes 19 de mayo: FGE ofrece recompensa de 1 mdp por Angélica, esposa de Marcos Antonio

Martes 23 de mayo: Angélica se entrega voluntariamente

Lunes 29 de mayo: Vinculan a proceso a Angélica

2024

Domingo 21 de julio: Segundo año de la desaparición de Fernanda Jueves 5 de septiembre: Fernanda cumple 15 años. Deysi Blanco protesta en la FGE

Retrato íntimo de una mujer inquebrantable. Capítulo 1: Aquí murió Deysi Blanco

Retrato íntimo de una mujer inquebrantable. Capítulo 2: Una niña de oro que proteger. 

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