Península de Yucatán: las enfermedades congénitas más comunes

Península de Yucatán: las enfermedades congénitas más comunes
Península de Yucatán: las enfermedades congénitas más comunes

Cada 3 de marzo se conmemora el Día Mundial de los Defectos de Nacimiento, una fecha que busca generar conciencia sobre estas condiciones que afectan el desarrollo del embrión o feto y que pueden comprometer la salud y calidad de vida de los recién nacidos.

A nivel mundial, entre el 3 y el 6 por ciento de los bebés nacen con un defecto de nacimiento grave. En México, tan sólo en 2016 se estimó que más de 19 mil bebés nacieron con alguna anomalía congénita. Aunque no siempre se puede identificar la causa exacta, especialistas coinciden en que muchos casos pueden prevenirse o tratarse si se detectan a tiempo.

De acuerdo con el genetista Alejandro Gaviño, este tipo de enfermedades no afectan únicamente a un segmento de la población, sino que el riesgo puede estar en cualquier personas desde su material genético, hasta los mismos cuidados desde el embarazo. 

“Los defectos de nacimiento no distinguen condición social, etnia ni lugar de origen. Pueden presentarse en cualquier embarazo. 

Sin embargo, hoy sabemos que una parte importante de estos casos está relacionada con factores que sí podemos modificar, como la nutrición, el control médico y los hábitos de la madre durante la gestación”.

Los más frecuentes en la Península de Yucatán

En la Península de Yucatán, los registros médicos han identificado como frecuentes los defectos del tubo neural, así como labio y paladar hendido y algunas alteraciones genéticas o metabólicas.

“Los defectos del tubo neural son particularmente delicados porque afectan directamente el cerebro y la médula espinal. Cuando el tubo neural no se cierra correctamente durante las primeras semanas del embarazo, pueden presentarse condiciones como la espina bífida o la anencefalia, que en muchos casos generan discapacidad permanente o incluso la muerte del recién nacido”, explicó Gaviño.

Para dimensionar el impacto, el especialista señala que estas alteraciones ocurren en etapas muy tempranas del embarazo, cuando muchas mujeres aún no saben que están gestando. 

“Por eso insistimos tanto en la prevención antes del embarazo. No se trata de actuar cuando ya hay un diagnóstico, sino de anticiparnos”, dijo.

En el caso del labio y paladar hendido, aunque no siempre ponen en riesgo la vida, sí implican múltiples intervenciones médicas y acompañamiento especializado. 

“Un bebé con esta condición puede tener dificultades para alimentarse o desarrollar el habla. Con atención oportuna, puede llevar una vida plena, pero requiere seguimiento”, comentó.

Causas: una combinación de factores

De acuerdo con el especialista, la mayoría de los defectos de nacimiento no obedecen a una sola causa. 

“Hablamos de un origen multifactorial. Puede haber predisposición genética, pero también influyen factores ambientales, infecciones durante el embarazo o enfermedades crónicas no controladas como la diabetes”.

Gaviño detalló que no se debe culpar automáticamente a la madre, sino que esta en juego la herencia genética de ambos padres, por lo que es importante conocer los antecedentes médicos familiares. 

 “Muchas familias sienten culpa, pero debemos entender que no siempre es posible identificar qué ocurrió. Lo que sí podemos hacer es reducir riesgos. Esa es la parte en la que debemos concentrarnos”, dijo. 

Prevención desde antes del embarazo

En ese contexto, el especialista destacó que el principal objetivo de la conmemoración de este día va de la mano con la prevención desde antes de la concepción. 

“El ácido fólico es una de las herramientas más poderosas que tenemos. Consumirlo al menos un mes antes del embarazo y durante el primer trimestre puede reducir el riesgo de defectos del tubo neural. Estamos hablando de una vitamina accesible, presente en verduras de hoja verde, cítricos, frijoles y suplementos”, comentó

Además del ácido fólico, el especialista recomienda controles médicos previos al embarazo.

“Un chequeo preconcepcional permite detectar anemia, diabetes, infecciones o deficiencias nutricionales que pueden afectar el desarrollo del bebé. Es una inversión en salud”.

Además, durante la gestación, los cuidados deben mantenerse. Evitar el consumo de alcohol y tabaco es fundamental, así como moderar la cafeína, mantener una alimentación equilibrada y acudir al médico ante cualquier síntoma como fiebre, dolor intenso o infecciones urinarias.

“La fiebre alta no tratada en el primer trimestre, por ejemplo, puede incrementar riesgos. No se trata de alarmar, sino de actuar a tiempo. Las infecciones prevenibles pueden generar complicaciones graves en el feto. La vacunación es una medida sencilla que salva vidas”, explicó.

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