Quintana Roo cuenta actualmente con alrededor de 2 mil 500 centros religiosos distribuidos en los once municipios, entre congregaciones originadas en la entidad y otras que, aunque surgieron en distintos puntos del país, mantienen una presencia activa en territorio quintanarroense.
Esta diversidad de expresiones religiosas refleja tanto el crecimiento poblacional como la pluralidad cultural que caracteriza al estado, especialmente en las zonas urbanas con alta movilidad social.
Benito Juárez concentra la mayor cantidad
Daniel Quijada Ramírez, director de Enlaces con Organizaciones Sociales del Gobierno del Estado, detalló que la mayor concentración de estos espacios se localiza en el municipio de Benito Juárez, donde se contabilizan aproximadamente 970 centros religiosos.
De acuerdo con el funcionario, Cancún se ha convertido en un punto clave para la instalación de nuevas congregaciones, impulsadas por la migración interna y externa que ha transformado la composición social del municipio.
Quijada Ramírez explicó que el crecimiento de los centros religiosos no se limita a zonas urbanas consolidadas, sino que también se ha extendido a asentamientos irregulares, donde distintas expresiones religiosas han establecido templos y espacios de reunión.
En estos contextos, señaló, las organizaciones atienden a comunidades que enfrentan condiciones de vulnerabilidad social, marcadas por carencias y rezago en servicios básicos.
Un papel que va más allá de lo espiritual
De acuerdo con el funcionario, muchos de estos centros cumplen una función que trasciende lo religioso, al convertirse en puntos de apoyo comunitario, espacios de acompañamiento social y redes de contención para familias en situación de riesgo.
“El llamado es a que todo se conduzca dentro del marco de la legalidad, pero también a reconocer que las acciones que realizan las comunidades religiosas fortalecen el tejido social”, expresó.
Diálogo y respeto a la normatividad
Desde el Gobierno del Estado, indicó Quijada Ramírez, se mantiene un diálogo permanente con las organizaciones religiosas para promover el respeto a la normatividad vigente, sin dejar de reconocer el papel social que desempeñan en colonias populares y zonas en proceso de regularización.
Destacó que este fenómeno es una muestra del dinamismo demográfico y cultural de Quintana Roo, así como de la necesidad de articular esfuerzos entre autoridades y sociedad civil para atender los retos sociales que acompañan su crecimiento.


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