Una marea marrón de más de 41,000 toneladas de sargazo ya ha sido retirada de las costas de Quintana Roo este año, desatando una carrera contrarreloj del gobierno para salvar la temporada de verano y la economía estatal de un desastre ecológico y financiero inminente.
CANCÚN, Q. ROO.- El paraíso caribeño de Quintana Roo se encuentra en estado de alerta máxima. Lo que antes era una molestia estacional se ha transformado en una crisis sistémica que amenaza con devastar la temporada alta de verano. Cifras oficiales confirman que, en lo que va del año, se han recolectado más de 41,000 toneladas de sargazo de las playas del estado, un volumen que pone en jaque el modelo económico de la región, dependiente casi en su totalidad del turismo.
La situación es especialmente crítica en los municipios de Othón P. Blanco y Playa del Carmen, que reportan los recales más severos, pintando de ocre las postales de aguas turquesas que atraen a millones de visitantes anualmente. La magnitud del problema ha obligado al gobierno estatal, encabezado por Mara Lezama, a declarar la situación como una prioridad y a desplegar una estrategia integral que va más allá de la simple limpieza de playas.
Una Amenaza Económica de Proporciones Históricas
El impacto ya se siente en los bolsillos de la industria turística. Hoteleros y empresarios reportan una caída alarmante en la ocupación, con algunos establecimientos en Playa del Carmen registrando cifras tan bajas como un 3% de ocupación, y un aumento en las cancelaciones de reservas. La macroalga no solo afecta la estética de las playas; su proceso de descomposición genera olores fétidos y consume el oxígeno del agua, creando un entorno hostil para la vida marina y para los propios turistas.
Las proyecciones científicas agravan el panorama. Investigadores estiman que a las costas del Caribe podrían arribar hasta 400,000 toneladas de sargazo este año, de las cuales 100,000 toneladas impactarían directamente en México. Esta previsión sugiere que la crisis actual es solo el comienzo de un desafío ambiental y económico a largo plazo.
> «Nunca queda 100% limpia. Lo que hacemos es mitigar el problema para evitar que apeste y siga afectando la experiencia del visitante. Pedimos al turista que no se asuste, es una alga natural, viene y va.» – Apuntó un operador turístico local a medios internacionales.>
La Carrera por una Solución: De la Contención a la Innovación
La respuesta gubernamental se ha vuelto una operación de defensa económica a nivel estatal. La Secretaría de Marina (Semar) ha desplegado buques sargaceros y se han instalado barreras de contención en puntos estratégicos, pero la cantidad de alga que llega a la costa sigue superando la capacidad de recolección en altamar.
Este escenario ha forzado al estado a una evolución obligada, acelerando la búsqueda de soluciones innovadoras bajo un modelo de economía circular. Ya están en marcha proyectos para transformar el sargazo, considerado un desecho, en un recurso productivo. Entre las iniciativas más destacadas se encuentran:
- Biocombustibles: Estudios avanzados para convertir la biomasa del sargazo en biogás y otros combustibles.
- Productos Comerciales: La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) apoya proyectos para fabricar sandalias, suelas de zapato y otros productos a partir del alga procesada.
- Investigación Científica: El gobierno, en colaboración con instituciones, ha lanzado estudios a bordo de buques de investigación para entender mejor el fenómeno y desarrollar políticas basadas en ciencia sólida.
La crisis del sargazo, vinculada por expertos al cambio climático y al exceso de nutrientes vertidos en el océano, está exponiendo la vulnerabilidad del modelo turístico de Quintana Roo. Al mismo tiempo, esta presión está obligando a una diversificación forzosa, impulsando la promoción de atractivos más allá del sol y playa, como las zonas arqueológicas y los cenotes, en un intento por construir una oferta turística más resiliente y sostenible para el futuro.


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