A partir de 2026, todos los autos nuevos vendidos en el país deberán incorporar el sistema TPMS, un sensor que monitorea la presión de las llantas en tiempo real. La medida busca reducir accidentes y mejorar la seguridad vial. Sin embargo, una investigación reciente advierte que este mismo dispositivo podría facilitar el rastreo de vehículos sin que el conductor lo sepa.
La discusión no es menor. El sistema forma parte de las disposiciones de la Secretaría de Economía a través de la NOM-194-SE-2021, que establece nuevos estándares de seguridad para autos nuevos comercializados en México.
¿Qué es el TPMS y por qué será obligatorio en México?
El monitor de presión de llantas, conocido como TPMS, detecta cuando una llanta pierde presión y envía una alerta al tablero del vehículo. Esto permite al conductor actuar antes de que el neumático se deforme, pierda estabilidad o afecte la capacidad de frenado.
La incorporación obligatoria del TPMS responde a una presión incorrecta aumenta el riesgo de accidentes y reduce la vida útil de las llantas. En apariencia, se trata de una mejora técnica sin implicaciones mayores.
Pero el problema, según el estudio, no está en su función principal, sino en cómo transmite la información.
El estudio que encendió las alarmas sobre el sensor para llantas
Investigadores del Instituto IMDEA Networks analizaron cerca de 20 mil vehículos durante un periodo de diez semanas. Lo que encontraron cambió la conversación sobre este sistema.
El TPMS emite señales por radiofrecuencia para comunicar datos como presión y temperatura del neumático. El detalle que llamó la atensión esa señal incluye un identificador único que no está cifrado. Esto significa que cualquier receptor de radio puede captar la señal y reconocer ese identificador cada vez que el vehículo pasa cerca.
Los especialistas comprobaron que la señal puede atravesar muros, detectarse con el auto en movimiento y captarse hasta a 50 metros de distancia. Incluso lograron vincular las señales de las cuatro llantas de un mismo vehículo para identificarlo con mayor precisión.

¿Cómo podría vulnerarse la privacidad?
El sistema no tiene GPS integrado. Sin embargo, la repetición constante del identificador permite reconstruir trayectorias si se colocan receptores en distintos puntos.
Esto abre la puerta al rastreo selectivo de un automóvil o persona. Con equipo relativamente simple, alguien podría identificar rutinas, horarios y patrones de movimiento. Además, los datos de presión pueden ayudar a perfilar el tipo de vehículo, ya que un camión utiliza presiones más altas que un auto compacto.
Los investigadores subrayan que las normas actuales de ciberseguridad vehicular no contemplan de manera específica esta vulnerabilidad del TPMS.
¿Qué piden los expertos y qué sigue en México?
El llamado es a cifrar y autenticar la señal para evitar que terceros puedan interceptarla. La advertencia se vuelve relevante porque, con la obligación del TPMS en autos nuevos a partir de 2026, millones de vehículos circularán con este sistema activo casi todo el tiempo.
La recomendación del Instituto IMDEA Networks apunta tanto a fabricantes como a autoridades. La tecnología fue diseñada para proteger vidas en carretera, pero sin ajustes de ciberseguridad podría convertirse en una herramienta de seguimiento involuntario.
En un entorno donde los autos integran cada vez más sistemas conectados, el debate ya no es solo sobre seguridad vial, sino también sobre privacidad digital.


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