Las ondas tropicales son protagonistas silenciosas del clima en el verano, responsables de lluvias, tormentas y, a veces, del nacimiento de huracanes
Cada año, entre los meses de mayo y noviembre, una serie de fenómenos atmosféricos conocidos como ondas tropicales atraviesan el mar Caribe y el territorio mexicano. Aunque su nombre puede sonar complicado, entender qué son y cómo funcionan es más sencillo de lo que parece.
Una onda tropical es básicamente una franja alargada de nubes, lluvia y viento que se forma en el océano Atlántico y se mueve de este a oeste, impulsada por los vientos. Estas ondas traen consigo humedad y generan inestabilidad en la atmósfera, lo que suele traducirse en tormentas eléctricas, lluvias intensas y, en ocasiones, fuertes ráfagas de viento.
A diferencia de otros sistemas tropicales como las tormentas tropicales o los huracanes, las ondas tropicales no tienen un centro definido ni vientos organizados en espiral. Son sistemas más débiles, pero pueden evolucionar y transformarse en algo más potente si encuentran condiciones favorables, como aguas cálidas y poca interferencia de vientos en la atmósfera.
¿Por qué son tan comunes en la península de Yucatán?
La ubicación geográfica de la península la convierte en una especie de “puente natural” para estos sistemas. Las ondas tropicales se forman cerca de las costas de África y viajan por todo el océano Atlántico, cruzan el mar Caribe y llegan directamente a la región sureste de México. Por eso, estados como Yucatán, Quintana Roo y Campeche son de los primeros en sentir sus efectos.
Tan solo en esta temporada de lluvias —que comenzó en mayo y se extiende hasta noviembre—, la península de Yucatán ya ha sido impactada por nueve ondas tropicales. Esta cifra no es inusual, ya que en promedio se forman entre 60 y 70 de estas ondas cada año en la cuenca del Atlántico y muchas de ellas cruzan por esta zona antes de desvanecerse o transformarse en ciclones tropicales.
¿Cuándo se presentan con mayor frecuencia?
La mayoría de las ondas tropicales se registran entre junio y octubre, que coincide con la temporada oficial de huracanes en el Atlántico. Este periodo es también cuando el mar alcanza sus temperaturas más altas, lo que favorece la formación de sistemas tropicales. En los meses de julio y agosto, por ejemplo, puede haber hasta dos ondas tropicales por semana.
¿Debemos preocuparnos por ellas?
No todas las ondas tropicales representan un riesgo, pero sí es importante prestarles atención. Aunque muchas solo generan lluvias ligeras, otras pueden provocar inundaciones si se estacionan sobre una región o si se combinan con otros factores, como frentes fríos o aire cálido en superficie. Además, como se mencionó, algunas pueden evolucionar rápidamente y convertirse en tormentas tropicales o huracanes.
La prevención es importante
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) monitorean constantemente estos fenómenos y emiten avisos oportunos cuando se espera que una onda tropical afecte al país. Estar atentos a los pronósticos y seguir las recomendaciones de Protección Civil puede marcar la diferencia entre una lluvia pasajera y una situación de riesgo.
Aunque muchas veces pasan sin causar mayores problemas, forman parte del complejo rompecabezas meteorológico que alimenta la temporada de lluvias y huracanes. Entenderlas es el primer paso para convivir con ellas sin miedo, pero con precaución.


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