Protesta en CDMX fue la consigna que resonó la mañana de este sábado frente a la embajada de Estados Unidos en la capital mexicana. Desde tempranas horas, cientos de personas se congregaron para expresar su rechazo a los ataques realizados por Washington contra Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro, un hecho que detonó reacciones inmediatas en distintos países de América Latina.
La escena fue contundente: banderas venezolanas ondeando, carteles con mensajes de denuncia y consignas que recordaron una de las frases más repetidas en la historia política regional:
“América Latina no es el patio trasero de Estados Unidos”.
Solidaridad con Venezuela y rechazo al injerencismo
La movilización fue encabezada por integrantes de la Coordinadora Mexicana de Solidaridad con Venezuela, la Internacional Antifascista y diversos colectivos sociales. Durante el mitin, los oradores coincidieron en que el ataque contra Venezuela representa una advertencia directa a todos los pueblos que se resisten a los intereses geopolíticos de Estados Unidos.
Desde un templete improvisado, los manifestantes señalaron que este tipo de acciones no solo afectan a un país, sino que buscan sentar precedentes para intervenir en cualquier nación que Washington considere un obstáculo estratégico.
Consignas, símbolos y mensajes políticos
Las consignas marcaron el ritmo de la jornada. “Venezuela, escucha, México está en tu lucha”, “Viva Venezuela libre” y “No a la guerra contra la República Bolivariana de Venezuela” se escucharon de manera constante frente a la sede diplomática ubicada en la colonia Irrigación.
Los carteles y mantas reforzaron el mensaje político: rechazo al imperialismo, defensa de la soberanía y condena al uso de la fuerza militar como herramienta de política exterior. Para muchos asistentes, la protesta fue también un recordatorio de la historia compartida de América Latina frente a intervenciones extranjeras.
Protesta en CDMX y momentos de tensión
A mitad de la movilización, la protesta en CDMX vivió momentos de tensión. Un grupo reducido de manifestantes, algunos con el rostro cubierto, realizó pintas en las puertas de la embajada y lanzó consignas más radicales como “Fuera yankees” y “Regresen a Maduro”.
Incluso se reportó el lanzamiento de una piedra contra las instalaciones, lo que generó llamados inmediatos de los organizadores a mantener el carácter pacífico de la manifestación. “No caigamos en provocaciones”, insistieron los voceros, subrayando que el objetivo era enviar un mensaje político, no generar violencia.
Presencia policial y control de la manifestación
Minutos antes del mediodía, un contingente de policías con equipo antimotines arribó a las inmediaciones de la embajada. Su presencia fue recibida con reclamos verbales por parte de algunos manifestantes, aunque no se registraron enfrentamientos físicos.
Las fuerzas de seguridad se mantuvieron a distancia, observando el desarrollo del mitin, que continuó sin mayores incidentes durante cerca de dos horas. La movilización concluyó con discursos de legisladores federales y representantes de organizaciones sociales.
El significado político de la protesta
Más allá de los hechos puntuales, la manifestación refleja un clima de preocupación regional ante el uso de la fuerza militar por parte de Estados Unidos. Para los asistentes, el ataque a Venezuela marca un punto de inflexión y obliga a los pueblos latinoamericanos a expresar su postura de manera activa.
La protesta también conecta con la tradición histórica de movilización social en México, donde las manifestaciones frente a embajadas han sido una forma simbólica de posicionamiento político ante conflictos internacionales.
Protesta en CDMX y el mensaje hacia América Latina
Al cierre del mitin, los organizadores coincidieron en que la protesta en CDMX no será un hecho aislado. Anunciaron que podrían realizarse nuevas movilizaciones y pronunciamientos públicos en los próximos días, tanto en la capital como en otras ciudades del país.
El mensaje final fue claro: la solidaridad con Venezuela se convierte, para muchos sectores sociales, en una defensa más amplia de la soberanía latinoamericana. En un contexto de creciente tensión internacional, la protesta en la Ciudad de México se suma a un coro regional que exige diálogo, respeto al derecho internacional y el fin de las intervenciones armadas.


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