Un proyecto desarrollado en las comisarías de San Dionisio y Dzonotchel, Peto, busca mejorar la producción de maíz nativo mediante la combinación de conocimientos de los productores y herramientas de investigación científica. Actualmente participan 17 personas.
La iniciativa trabaja con las variedades Ts’íit bakal, Naal Xoy, Nal t’eel y Eh hu, cuya siembra ha disminuido con el tiempo. El objetivo es elevar el rendimiento del maíz de temporal y aumentar la disponibilidad de grano para el consumo familiar.
Combinan prácticas tradicionales y tecnología

El proyecto utiliza prácticas tradicionales de la milpa junto con productos biorracionales para el control de plagas y bioinsumos enriquecidos con minerales para la fertilización. También contempla la instalación de trampas para monitorear la presencia del gusano cogollero.
El rendimiento actual del maíz de temporal ronda los 800 kilogramos por hectárea, mientras que una familia de cinco integrantes puede requerir más de una tonelada al año, considerando también el consumo de animales y aves del solar.
Los productores participan en talleres, elaboración de insumos, fertilización y seguimiento de los cultivos. También trabajan en la conservación de la cobertura vegetal para mantener la humedad del suelo y reducir prácticas como la quema.
De acuerdo con el proyecto, los productores de maíz han modificado algunas prácticas agrícolas a partir del acompañamiento técnico. Entre ellas se encuentran el manejo de fertilizantes orgánicos, la distribución de cultivos y la conservación de residuos vegetales en las parcelas.
El proyecto está a cargo del docente de la Universidad Tecnológica del Mayab, Efraín Castillo López, y cuenta con respaldo de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti). También existe interés en incorporar a otros 25 integrantes del programa Sembrando Vida.
¿Cuál es el maíz nativo de México?
En México no existe un solo tipo de maíz nativo. El país cuenta con 59 razas de maíz endémicas, dentro de un total de 64 razas reconocidas en su territorio, que comprenden cientos de variedades adaptadas a distintas regiones, climas y condiciones de cultivo. Entre ellas hay maíces de granos blancos, amarillos, rojos, morados y negros.
El maíz nativo, también conocido como maíz criollo, pertenece a la especie Zea mays y fue domesticado hace aproximadamente 9 mil a 10 mil años a partir del teocintle, su ancestro silvestre. Su diversidad se ha conservado principalmente mediante el trabajo de agricultores tradicionales y pueblos indígenas, quienes seleccionan y guardan semillas de una cosecha a otra.
Las razas mexicanas se agrupan de acuerdo con sus características y adaptación. Entre los principales grupos están los cónicos, como el cónico, chalqueño, cacahuacintle y palomero toluqueño; los costeños de altura; los elotes occidentales y los de maduración temprana, entre otros. Esta diversidad permite encontrar maíces adaptados tanto a zonas tropicales como a regiones de altura y distintos sistemas agrícolas.


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