El impacto del frente frío 16 en Poza Rica
Poza Rica se ha vuelto a inundar debido a las fuertes lluvias provocadas por el frente frío número 16, en el norte de Veracruz, donde varias colonias amanecieron inundadas y con anegamientos luego de la intensa precipitación registrada durante la madrugada de este jueves 22 de noviembre.
Aunque se trata de un fenómeno común en temporada invernal, la situación se agravó por un problema que los habitantes llevan semanas denunciando: el colapso del sistema de drenaje, afectado desde las inundaciones del pasado mes de octubre.

Colonias afectadas y daños registrados
Vecinos de colonias como Gaviotas, Florida, Villa de las Flores e Independencia reportaron que sus calles quedaron completamente cubiertas por el agua durante horas, dificultando la movilidad y obligando a esperar a que el nivel descendiera para poder salir a trabajar o llevar a los niños a la escuela.
Algunos testimonios indican que el agua comenzó a subir rápidamente durante la madrugada, entrando incluso a viviendas ubicadas en zonas bajas. Con cubetas, escobas y bombas de agua, muchos residentes trabajaron por horas para sacar el exceso acumulado.
Para varias familias, estos eventos se han vuelto una constante. La combinación de lluvias intensas, drenaje insuficiente y falta de infraestructura pluvial coloca a sectores enteros en una situación de vulnerabilidad cada vez que llega un nuevo frente frío.
El drenaje colapsado: un problema que se arrastra
De acuerdo con los propios habitantes, la principal causa de los nuevos encharcamientos es que el sistema de drenaje continúa saturado después de las inundaciones del mes pasado.
En octubre, Poza Rica y municipios cercanos sufrieron una de las crecidas más severas del año, con ríos desbordados, calles convertidas en corrientes de agua y daños que se estimaron en millones de pesos.
Aunque se realizaron trabajos de limpieza, muchos vecinos afirman que las tuberías siguen llenas de sedimentos y basura arrastrados durante la emergencia pasada. Esta situación provoca que cualquier lluvia fuerte —aunque no sea extraordinaria— termine acumulándose en la superficie.
Finaliza la lluvia y comienzan las labores de limpieza
Con el descenso del nivel del agua, los habitantes salieron a realizar tareas de limpieza de calles, banquetas y alcantarillas, en un esfuerzo por evitar que nuevas precipitaciones agraven el problema.
Las familias retiraron lodo, hojas, basura y escombros, pues aseguran que, si esos desechos llegan a tapar las salidas del drenaje, la próxima inundación puede ser más rápida y severa.
Para muchos, estas labores se han convertido en una rutina preventiva ante un clima que promete más frentes fríos en las próximas semanas.
Acciones del ayuntamiento y monitoreo del Río Cazones
El ayuntamiento de Poza Rica informó que habilitó un refugio temporal para brindar apoyo a las personas que habitan en zonas de riesgo, especialmente adultos mayores y familias con niños pequeños.
Por su parte, la dirección de Protección Civil mantiene un monitoreo constante del nivel del Río Cazones, uno de los cuerpos de agua que más preocupación genera en la región debido a su historial de desbordamientos.
Hasta el momento, las autoridades reportan que el nivel del río va a la baja, lo que reduce la posibilidad de una emergencia mayor, aunque el llamado a permanecer atentos se mantiene.
Un antecedente reciente que aumenta la preocupación
Las lluvias de este jueves llegan apenas semanas después de que Poza Rica y otros municipios del norte de Veracruz enfrentaran graves inundaciones que dejaron más de 30 personas fallecidas y miles de viviendas afectadas.
Ese evento marcó profundamente a la población, que ahora vive con mayor inquietud cualquier anuncio de frentes fríos, tormentas o lluvias intensas.
Muchos vecinos consideran que el municipio necesita obras urgentes de infraestructura, limpieza profunda del drenaje y planes de prevención más sólidos para evitar que tragedias como la de octubre vuelvan a repetirse.

Una ciudad que exige soluciones de fondo
Las nuevas inundaciones en Poza Rica muestran que no basta con esperar a que el agua baje: es necesario abordar de manera estructural el problema del drenaje colapsado y fortalecer la capacidad de respuesta ante fenómenos meteorológicos recurrentes.
Mientras el frente frío 16 se desplaza, los habitantes continúan limpiando, reparando daños y pidiendo que las autoridades actúen antes de que el siguiente evento natural vuelva a ponerlos en peligro.


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