Playa del Carmen continúa siendo uno de los puntos más afectados por el arribo de sargazo en Quintana Roo, pese a las acciones implementadas por las autoridades para contener la macroalga.
La reciente instalación de cinco kilómetros de barreras antisargazo en la costa representa un avance en la estrategia de mitigación; sin embargo, estas medidas siguen siendo insuficientes frente a la dinámica natural del Caribe mexicano.
La bióloga marina Brigitta van Tussenbroek explicó que la ubicación geográfica de Playa del Carmen la convierte en un sitio especialmente vulnerable al acumulamiento de sargazo debido a las corrientes marinas que circulan entre la isla de Cozumel y la costa continental.
“La zona entre Cozumel y Playa del Carmen tiene una dinámica oceanográfica muy particular. Las corrientes que circulan por este canal generan condiciones que favorecen que el sargazo se concentre justamente frente a la costa de Playa del Carmen.
“No es únicamente un problema de la cantidad de alga que llega desde el mar Caribe, sino de cómo esas corrientes la transportan y la mantienen cerca del litoral, haciendo mucho más difícil evitar que termine arribando a las playas», explicó la especialista.
Limitada efectividad de barreras
Aunque el gobierno municipal informó la colocación de cinco kilómetros de barreras antisargazo, desde Playa Fundadores hasta Punta Esmeralda, la investigadora señaló que la infraestructura instalada enfrenta un obstáculo importante: la intensa actividad marítima entre Playa del Carmen y Cozumel.
De acuerdo con Van Tussenbroek, las barreras no pueden cerrar completamente el paso debido a la operación constante de ferris turísticos, embarcaciones de carga y otros barcos que cruzan diariamente el canal.
“Las barreras representan una herramienta útil, pero en Playa del Carmen existe una limitación muy importante y no pueden formar un cierre continuo porque deben dejar espacios para el paso permanente de ferris y otras embarcaciones que conectan con Cozumel.
“Cada vez que estas embarcaciones transitan generan oleaje y turbulencia suficiente para que parte del sargazo sobrepase o rodee las barreras, por lo que inevitablemente termina llegando a la playa. No es una falla del material, sino una condición propia de la operación marítima del destino”, explicó.
La especialista agregó que esta situación reduce considerablemente la capacidad de contención de las barreras, especialmente durante temporadas en las que el volumen de sargazo es elevado.
NOTA DE CONTEXTO
SARGAZO SUPERA ACCIONES GUBERNAMENTALES
Mientras autoridades de los tres niveles de gobierno siguen implementando diversas acciones de contención, el problema parece no tener fin.
La instalación de barreras sargaceras y la recolección de toneladas de sargazo en las playas ha sido insuficiente y las imágenes diarias muestran playas repleta.
La investigadora Brigitta Van Tussenbroek consideró que, aun con estos esfuerzos, el fenómeno continúa representando un desafío de gran escala.
“El problema del sargazo no puede resolverse únicamente colocando más barreras o incrementando las labores de limpieza en la playa. Estamos frente a un fenómeno regional que depende de factores oceanográficos, climáticos y de la enorme cantidad de biomasa que llega cada temporada al Caribe mexicano. Mientras esas condiciones continúen, Playa del Carmen seguirá siendo uno de los sitios donde el impacto será más evidente por sus características geográficas”, comentó.
La presencia constante de sargazo continúa afectando la imagen de Playa del Carmen como destino turístico. Aunque diariamente cuadrillas de Zofemat y personal de la Secretaría de Marina realizan labores de recolección para mantener limpias las playas, en diversos puntos el alga vuelve a acumularse pocas horas después de ser retirada.
La especialista destacó que esta situación repercute en la experiencia de miles de visitantes, quienes encuentran playas con presencia de sargazo, cambios en el color del agua y, en algunos casos, olores derivados de la descomposición de la macroalga.


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