Desde robo en 2005 hasta líder de «Los Malcriados 3AD». Conoce el historial delictivo de Lenin Canchola, uno de los principales generadores de violencia en CDMX, ahora condenado.
Tras su sentencia de 50 años, se revela el perfil de Lenin Canchola: un criminal que escaló desde el robo común hasta convertirse en un sanguinario líder territorial en la CDMX, conocido por su brutalidad incluso contra sus propios hombres.
La reciente sentencia de 50 años de prisión contra Lenin Canchola Martínez no solo saca de circulación a un objetivo prioritario de las autoridades, sino que también permite trazar el perfil de un tipo específico de criminal que ha sembrado el terror en la Ciudad de México. Su carrera delictiva es un caso de estudio sobre la evolución de la violencia y el control territorial en la capital.
Canchola no era un capo de un cártel transnacional; era un líder local cuyo poder se construyó sobre la base de la extorsión, la invasión de predios y una violencia desmedida en las alcaldías del poniente de la ciudad.
La escalada: de ladrón a líder de un grupo de choque
El historial de Lenin Canchola muestra una clara trayectoria de escalada criminal. Sus primeros registros datan de 2005, cuando estuvo preso en el Reclusorio Sur por el delito de robo calificado. Lejos de rehabilitarse, tras obtener su libertad comenzó a construir su propia organización.
Fundó el grupo de choque «Los Malcriados 3AD» (Tercera Acción Destructiva), con el que forjó una alianza estratégica con la Unión Tepito, lo que le permitió expandir su influencia. Su base de operaciones se consolidó en las alcaldías de Cuajimalpa, Álvaro Obregón y Magdalena Contreras, donde se convirtió en el principal generador de violencia.
Un régimen de terror y brutalidad
Lo que distinguía a Canchola era su extremo grado de violencia, que no solo dirigía contra grupos rivales, sino también contra sus propios subordinados como método de control. Fuentes de investigación revelan que imponía castigos brutales a quienes le desobedecían :
* Privación de la libertad: Encadenaba a sus hombres durante días.
* Tortura: Los encerraba en pequeñas cajas de madera.
* Trabajos forzados: Los obligaba a trabajar en construcciones de sus propiedades sin recibir pago alguno.
* Ejecuciones: En casos extremos, ordenaba su asesinato.
Esta cultura interna de terror explica la cohesión de su grupo y la dificultad de las autoridades para obtener información desde dentro de la organización.
«Lenin se caracteriza por su alto grado de violencia, incluso contra integrantes de su propio grupo delictivo.» – Reporte de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.
Además de su violencia interna, se le atribuyen múltiples delitos que impactaron directamente a la ciudadanía, como el cobro de piso a comerciantes, el control de taxis «piratas» y la coordinación de homicidios, entre ellos el de un DJ desaparecido en un bar de la Condesa en 2018.
Su captura y posterior sentencia representan un alivio para las comunidades que aterrorizó, pero también una advertencia sobre la capacidad de estos líderes locales para crear feudos criminales en el corazón de la capital del país.


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