En los últimos años, las tradicionales ofrendas mexicanas de Día de Muertos han comenzado a transformarse. En lugar de las explosiones de color y simbolismo que caracterizan esta festividad, han surgido las llamadas ofrendas aesthetic: altares decorados con paletas de tonos neutros, velas blancas, flores dispuestas con precisión y elementos artesanales seleccionados cuidadosamente.
Estas versiones buscan reinterpretar la tradición desde una mirada contemporánea y visualmente armoniosa, adaptada a la estética popular en redes sociales. Muchos las consideran una forma moderna de mantener viva la tradición, haciéndola parte del entorno cotidiano y del gusto actual por los espacios minimalistas.
El debate entre lo visual y lo cultural
Sin embargo, esta tendencia también ha generado polémica. Para una parte de la sociedad, estas ofrendas rompen con la esencia simbólica del Día de Muertos, diluyendo su valor cultural y espiritual en favor de una imagen más “instagrameable”.
El analista de moda y tendencias Manu Castillo, conocido como Manu Styling, calificó el fenómeno como un “blanqueamiento literal y simbólico” de la tradición mexicana, al incorporar estándares visuales del estilo “old money” y del “clean look” que, según él, refuerzan ideas clasistas y ajenas al origen popular de la celebración.
Entre quienes defienden la creatividad y quienes ven una pérdida de identidad cultural, las ofrendas aesthetic se han convertido en un espejo de los contrastes entre modernidad y tradición que hoy marcan a la sociedad mexicana.


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