Nepotismo en Oaxaca. Así comienza esta historia que, aunque parece repetirse con el tiempo, vuelve a escalar en el ánimo público tras el reciente nombramiento de Tania Caballero Navarro como presidenta de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso local. Para muchos, este episodio es solo el más reciente en una larga lista de señalamientos que hoy colocan al gobierno de Salomón Jara Cruz en el centro del debate nacional.
Nepotismo en Oaxaca: el nombramiento que desató la conversación pública
La noticia se dio a conocer un viernes por la tarde. Entre comunicados, declaraciones políticas y publicaciones en redes sociales, la bancada de Morena en la 66 Legislatura anunció que Caballero Navarro —diputada de mayoría relativa por el distrito 5— asumiría la coordinación de su fracción y, con ello, la presidencia de la Jucopo. “Con esta decisión se afianza una agenda enfocada en la justicia social”, afirmó el grupo parlamentario.
Pero el mensaje oficial, lejos de cerrar filas, abrió la puerta a la indignación. Y es que la nueva presidenta de la Jucopo no solo es diputada: también es esposa de Shabin Jara Bolaños, hijo del gobernador y actual secretario de Organización del Comité Directivo Estatal de Morena. El contexto encendió los reflectores, avivó sospechas y multiplicó un término que ya se ha repetido antes: nepotismo en Oaxaca.

Un currículum que genera más preguntas que respuestas
La controversia aumentó cuando analistas locales, como el sociólogo Isidoro Yescas Martínez, intentaron consultar el perfil profesional de Caballero Navarro en la página del Congreso. Solo encontraron dos datos: que es licenciada en derecho y que tiene una maestría en administración pública. Nada más. No se especificaba la institución educativa ni se detallaban otros cargos previos como servidora pública.
La búsqueda en el Registro Nacional de Profesiones tampoco arrojó información. Ese vacío, más que aclarar, alimentó la percepción de opacidad.
Un patrón que se repite en el gobierno estatal
El caso no ocurre en un vacío. Con el paso del tiempo, distintas designaciones dentro del gobierno oaxaqueño han reforzado la narrativa de que el mandatario ha colocado a familiares en puestos clave.
Entre los nombres más señalados están:
- Bxido Jara Bolaños, hija del gobernador, secretaria de Pueblos Originarios de Morena
- Shabin Jara Bolaños, hijo del mandatario, secretario de Organización del CDE
- Shunaxhi-Nabaany Jara Bolaños, quien ocupó la delegación del Infonavit
- Daniela Jara Carrasco, sobrina, con vínculos directos en la Secretaría de Infraestructura
- Sara Mariana Jara Carrasco, sobrina, en la Unidad de Transparencia de Oaxaca de Juárez y recientemente en el Tribunal Electoral
- Noé Jara, hermano del gobernador, ex secretario de Gobierno del ayuntamiento capitalino
La lista es larga y, para algunos sectores, demasiado repetitiva como para ignorarla.
El trasfondo político del descontento
En Oaxaca, las historias se transmiten rápido: del zócalo a los mercados, del Congreso a los pasillos de las universidades. Y esta, alimentada por las redes sociales, se volvió conversación nacional. No se trata solo de un nombramiento, sino de un patrón que conecta con viejos reclamos ciudadanos: transparencia, meritocracia y combate a la corrupción.
A medida que avanzan los días, más voces exigen que se investigue este presunto nepotismo en Oaxaca, mientras organizaciones civiles y analistas piden que las instituciones muestren con claridad los perfiles de quienes ocupan los cargos públicos.
Una historia que aún no termina
El gobierno estatal ha defendido sus decisiones políticas. Pero en un escenario donde cada designación se examina con lupa, el debate continúa abierto. Lo que sí es claro es que este episodio se ha convertido en un punto de inflexión: un recordatorio de que la ciudadanía observa, cuestiona y exige.
Y es en ese eco donde resuena nuevamente la palabra clave que definió este conflicto desde el principio y que, según parece, seguirá marcando la conversación pública: nepotismo en Oaxaca.


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