Desde el primer día de julio, México comenzó a cobrar cinco dólares a cada turista que llegue en crucero a puertos nacionales, como parte del llamado Derecho de No Residente (DNR), una medida que se irá incrementando gradualmente hasta alcanzar los 21 dólares por pasajero en 2028. Esta decisión es resultado de un largo proceso de negociación entre autoridades mexicanas y las principales compañías navieras agrupadas en la Asociación de Cruceros de Florida y el Caribe (FCCA).
El cobro original planteaba una tarifa fija de 42 dólares, lo que generó fuerte rechazo por parte de las navieras, al grado de amenazar con cancelar rutas hacia puertos mexicanos e incluso frenar inversiones programadas en destinos clave como Cozumel y Mahahual, que concentran el 66% de todos los cruceristas del país. Ante este panorama, la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, jugó un papel central en las mesas de diálogo.
Durante las negociaciones, se acordó no sólo reducir el monto inicial del cobro, sino también establecer un esquema escalonado con el objetivo de “minimizar el impacto al sector turístico y mitigar los efectos adversos en el corto plazo”, explicó Josefina Rodríguez, titular de la Secretaría de Turismo. De esta manera, se pretende que los viajeros internacionales que arriban en cruceros “tengan la oportunidad de asimilar e internalizar” este nuevo derecho.
Navieras asumen compromisos
A cambio del estímulo fiscal, el gobierno mexicano exigió compromisos concretos a las navieras: incrementar la adquisición de productos hechos en México, dar prioridad a la proveeduría local para los cruceros, exhibir artesanías, textiles y arte mexicano en sus travesías y puertos, y establecer mecanismos de seguimiento para asegurar el crecimiento de la participación de empresas mexicanas en la cadena de suministro de esta industria.
Asimismo, se acordó instalar mesas de trabajo periódicas encabezadas por la Asociación Mexicana para la Atención de Cruceros Turísticos (AMEPACT), con el fin de evaluar avances y garantizar que los beneficios económicos también permeen a proveedores locales, artesanos y pequeñas empresas.
Uno de los grandes riesgos de no lograr este acuerdo era la pérdida de inversiones estratégicas como la de Royal Caribbean, que en 2024 anunció un megaproyecto turístico de 600 millones de dólares en Mahahual, al sur de Quintana Roo, llamado “Perfect México”. Esta inversión, considerada la mayor en su tipo para la región, estuvo en duda durante varios meses, pero fue reafirmada por la empresa en mayo pasado, luego de alcanzarse los consensos con el gobierno federal.
De acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Cozumel ha recibido 2.1 millones de cruceristas hasta mayo de este año, mientras que Mahahual acumula 1.1 millones. Juntas, ambas terminales representan el 66% del total de cruceristas que arriban a México, lo que explica la relevancia de estas negociaciones para el Caribe mexicano.


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