En México cada vez nacen menos niñas y niños. De acuerdo con cifras del INEGI, en 2015 se registraron más de 2.3 millones de nacimientos en todo el país, mientras que en 2024 la cifra apenas alcanzó 1.6 millones. Esto significa que en menos de diez años el número de nacimientos cayó en casi un 30 por ciento.
El dato sorprende porque detrás de cada número hay familias que se transforman. Médicos y parteras notan salas de parto menos concurridas y las escuelas de educación básica en muchas comunidades comienzan a recibir menos alumnos en sus primeros grados.
“No hay deserción escolar, se trata de un fenómeno poblacional. Como nacen menos niños desde hace varios años, se ha detenido la tasa poblacional”, dijo la presidenta nacional el pasado 12 de septiembre, provocando críticas y reacciones encontradas, aunque las cifras oficiales así lo demuestran.
La caída no se dio de un día para otro. Entre 2015 y 2019 los nacimientos bajaron poco a poco. En 2020, con la pandemia de Covid-19, se registró la caída más fuerte de toda la década y aunque en 2021 hubo un ligero repunte, las cifras volvieron a descender hasta alcanzar el mínimo histórico en 2024.
¿Cómo estamos en la península?
En la península de Yucatán la tendencia es muy similar. Yucatán registró poco menos de 25 mil nacimientos en 2024, Quintana Roo cerca de 22 mil y Campeche alrededor de 12 mil. Estos números muestran que la región también experimenta una disminución clara en comparación con años anteriores.
Las causas pueden ser diversas. Por ejemplo, las mujeres deciden posponer la maternidad para terminar estudios o desarrollar una carrera profesional; el costo de la vida también influye, pues muchas parejas sienten que no tienen las condiciones económicas para criar hijos.
En Yucatán y Campeche, por ejemplo, los nacimientos son cada vez menos entre mujeres jóvenes, mientras que en Quintana Roo se mantiene uno de los índices más bajos de maternidad adolescente del país.
Las consecuencias de esta disminución se verán en pocos años. Habrá menos estudiantes en las primarias, menos jóvenes en el mercado laboral y más adultos mayores que requerirán cuidados. Por ahora, las cifras son una señal de que el país está viviendo una transformación silenciosa. La maternidad se vuelve una decisión más reflexionada y menos automática y la península de Yucatán no es la excepción: las familias son más pequeñas y el futuro poblacional se dibuja distinto al de generaciones pasadas.


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