El consumo de fentanilo en México ha crecido de manera preocupante en los últimos años, especialmente en la frontera norte. Datos del Servicio Médico Forense de Baja California señalan que Mexicali ya es la ciudad con mayor consumo de esta droga, superando a Tijuana.
De acuerdo con las autoridades, alrededor del 20% de los cuerpos analizados en Mexicali presentan rastros de fentanilo, una cifra considerada alta por el nivel de riesgo que implica. El problema se agrava porque la mayoría de los consumidores no son conscientes de que lo ingieren, ya que suele mezclarse con otras sustancias como heroína, metanfetamina, cristal o anfetaminas.
En Tijuana, aunque el consumo general de drogas es mayor, el porcentaje específico de fentanilo es menor que en Mexicali. Esta situación refleja un cambio en la dinámica de consumo y distribución en Baja California.
El fentanilo mezclado: un riesgo silencioso
Organizaciones civiles en San Luis Río Colorado y Mexicali han alertado que el consumo ha aumentado entre un 15% y 20% en los últimos dos años. La falta de políticas públicas eficaces ha dejado gran parte de la tarea de prevención en manos de centros de rehabilitación y asociaciones que trabajan con recursos propios.
Desde 2019, pruebas rápidas realizadas por colectivos como Integración Social Verter han detectado que prácticamente todas las muestras de heroína en Mexicali contienen fentanilo. Esto ha derivado en un mayor número de sobredosis y un consumo involuntario por parte de usuarios que desconocen la composición de las drogas que adquieren.
Expertos advierten que el gobierno federal ha minimizado el problema bajo el argumento de que en México no existe un consumo masivo de fentanilo. Sin embargo, en ciudades fronterizas como Mexicali, Tijuana, San Luis Río Colorado y Nogales, la realidad muestra lo contrario: la droga ya circula de forma extendida y representa un riesgo creciente para la salud pública.


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