El 30 de noviembre de 2024 será recordado como un día oscuro en Apaseo el Grande, Guanajuato, cuando un ataque armado dejó a ocho personas muertas en el Trébol de los Apaseos, una zona conocida por su oferta de comida tradicional mexicana. Ese día, un grupo de presuntos sicarios llegó al lugar y comenzó a disparar contra las personas presentes en diversos puestos de comida y tiendas locales.
El ataque ocurrió alrededor de las 21:30 horas, cuando varios comensales y trabajadores estaban disfrutando de la noche, algunos consumiendo bebidas alcohólicas, otros comprando golosinas tradicionales como cajeta y dulces de leche. Sin embargo, el desenlace fue trágico y violento, dejando a la comunidad conmocionada y en alerta.
Víctimas identificadas: Héroes entre las pérdidas
El ataque no solo cobró la vida de ciudadanos comunes, sino que también arrebató la vida de rescatistas y trabajadores del municipio. Entre las víctimas mortales se encontraba Ricardo Eduardo López Ortega, un paramédico que formaba parte del Sistema de Urgencias del Estado de Guanajuato (SUEG) en el municipio de Cortázar. La comunidad de rescate sufrió aún más pérdidas con el asesinato de dos rescatistas pertenecientes al Cuerpo de Bomberos: Fernando Ulises Ramírez Vázquez, quien trabajaba en la Brigada de Emergencia de la Planta Toyota, y Alejandro Ortega, combatiente de Apaseo el Grande.
Además, Arturo Escobar Ramírez, un trabajador del Comité Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (CMAPA), también perdió la vida durante el ataque. La dependencia local rindió homenaje a su memoria en redes sociales, recordando su dedicación y su contribución a la comunidad.
Las víctimas y la confusión del móvil
El ataque dejó también otras víctimas mortales cuyos nombres fueron identificados posteriormente: Fernando Antonio “N”, Ángel Adrián “N”, Édgar “N” y Rafael “N”. Sin embargo, el motivo detrás de esta masacre sigue siendo incierto. De acuerdo con el alcalde del municipio vecino de Celaya, Juan Miguel Ramírez, las autoridades suponen que los agresores tenían como objetivo a una persona específica, pero terminaron acabando con la vida de otras siete personas de manera indiscriminada.
Este ataque se suma a la creciente preocupación por la violencia que azota a diversas regiones de Guanajuato, un estado donde la lucha entre grupos criminales y las autoridades ha intensificado los episodios de violencia armada.
El despliegue militar y las medidas de seguridad
En respuesta a este trágico suceso, las autoridades locales y federales han intensificado sus esfuerzos para garantizar la seguridad en la zona. El comandante de la Fuerza de Tarea de Celaya, general Laureano Carrillo Rodríguez, anunció el despliegue de 300 militares y agentes de la Guardia Nacional, quienes establecerán un puesto fijo de vigilancia en el Trébol de los Apaseos. Este operativo busca prevenir futuros ataques y restaurar la confianza de la población en la seguridad pública.
A pesar de los esfuerzos de las fuerzas del orden, hasta la fecha no se han realizado detenciones en relación con este ataque, y el móvil del multihomicidio sigue sin esclarecerse. Las autoridades continúan con las investigaciones y la búsqueda de los responsables.
Conclusión: El dolor de una comunidad ante la violencia
El ataque armado en Apaseo el Grande ha dejado cicatrices profundas en la comunidad de Guanajuato. La pérdida de vidas, especialmente de personas que trabajaban en servicios de rescate y apoyo a la comunidad, ha generado un gran pesar en la población local. Mientras las autoridades continúan con las investigaciones, el refuerzo de la seguridad es una prioridad para prevenir más hechos de violencia en esta región, que sigue siendo escenario de una disputa sin fin entre grupos criminales.
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