La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, ha enmarcado la reciente captura de Pablo Edwin «N», alias «El Flaquito», como un éxito rotundo de su estrategia de seguridad, utilizando el evento para fortalecer su narrativa política y justificar la anunciada reestructuración de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC).
En política, el tiempo y la narrativa lo son todo. La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, ha demostrado un agudo sentido de ambos al capitalizar políticamente la captura de alto impacto de Pablo Edwin «N», alias «El Flaquito». En sus declaraciones públicas, ha presentado este éxito operativo no como un hecho aislado, sino como la prueba fehaciente de que su estrategia de seguridad, basada en la coordinación interinstitucional, está dando resultados tangibles.
El discurso oficial, cuidadosamente construido, busca proyectar una imagen de un gobierno en control, proactivo y en plena ofensiva contra el crimen organizado, utilizando la detención como piedra angular para legitimar sus futuras acciones en materia de seguridad, incluida una reforma policial.
«Un Golpe Contundente»: La Narrativa del Éxito
El lenguaje utilizado por la mandataria estatal ha sido enfático. Calificó la detención de «El Flaquito» como «uno de los golpes más importantes contra el crimen organizado» y un resultado directo del «trabajo conjunto con la Federación y los municipios».
Esta narrativa cumple un doble propósito:
* Reivindicar la estrategia actual: Al presentar la captura como fruto de la coordinación, se valida el modelo de las Mesas de Paz y Seguridad, un pilar de la estrategia de seguridad del gobierno federal y estatal.
* Generar confianza ciudadana: Anunciar un éxito de esta magnitud busca mejorar la percepción pública sobre la seguridad y la eficacia del gobierno en uno de los temas que más preocupan a los bajacalifornianos.
La Captura como Justificación para la Reforma de la FESC
El movimiento político más significativo fue vincular directamente este éxito operativo con la necesidad y la pertinencia de la reestructuración de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC). Al anunciar ambos hechos de manera casi simultánea, el gobierno estatal crea una poderosa asociación en la mente del público: los éxitos son posibles gracias a una policía que se está reformando para ser mejor.
«Durante sesión, la mandataria destacó la reciente detención de Pablo Edwin “N”, alias “El Flaquito”, uno de los principales generadores de violencia en la región», se lee en el comunicado oficial del gobierno estatal, que entrelaza la captura con la presentación de la reestructuración de la FESC.
Esta estrategia permite presentar la reforma no como una respuesta a posibles fallas o corrupción interna de la corporación, sino como un paso proactivo para «fortalecer la seguridad y garantizar la paz», aprovechando el impulso positivo de la captura.
Consolidando Acuerdos y Mirando al Futuro
Más allá del discurso, la gobernadora ha señalado que se están consolidando acuerdos para fortalecer la estrategia de seguridad de manera integral. Esto incluye no solo acciones de combate frontal al crimen, sino también el impulso a la prevención del delito y la construcción de mecanismos que respondan a las realidades específicas de cada municipio, desde Tijuana hasta San Quintín.
La administración de Marina del Pilar está enviando un mensaje claro: los operativos de alto impacto y las reformas institucionales son dos caras de la misma moneda en su proyecto de seguridad para Baja California. El reto será que esta narrativa política se traduzca en una disminución sostenida de la violencia y en una mejora real de la seguridad para todos los ciudadanos del estado.


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