María Elena Ríos, saxofonista y diputada, se ha convertido en un símbolo de lucha tras sobrevivir a un ataque con ácido en 2019, presuntamente orquestado por su ex pareja, el exdiputado priista Juan Antonio Vera Carrizal. En un giro inesperado, el 19 de diciembre de 2024, Ríos denunció a Andrea Montserrat Ramos Gómez de haberla agredido físicamente en un hospital de Oaxaca. Este hecho ha generado una ola de reacciones y dudas entre quienes siguen el caso. María Elena, a través de sus redes sociales, reveló la identidad de Montserrat, quien, según ella, habría sido enviada por Vera Carrizal para atacarla. La tensión crece en torno a este episodio, en el que se mezcla la violencia física y la amenaza constante hacia la vida de la diputada.
El ataque con ácido y el contexto de la agresión actual
El ataque con ácido de 2019 contra María Elena Ríos fue un hecho que conmovió a México. El exdiputado Juan Antonio Vera Carrizal fue señalado como el presunto autor intelectual del ataque, que dejó a la saxofonista con graves lesiones. Desde entonces, Ríos ha luchado por obtener justicia, mientras que Vera Carrizal permanece como una figura central en su vida, a pesar de los múltiples esfuerzos por incriminarlo y llevarlo ante la justicia.
Recientemente, la relación entre María Elena Ríos y Vera Carrizal volvió a ser tema de controversia debido al encuentro violento con Andrea Montserrat Ramos Gómez en el hospital Reforma, en Oaxaca. En un video difundido en redes sociales, se muestra a las dos mujeres en una confrontación física, aunque las versiones de los hechos varían considerablemente.
María Elena Ríos denuncia la amenaza de muerte y corrupción institucional
A través de su cuenta de Instagram, María Elena compartió una fotografía de Montserrat y expresó su temor por la seguridad de ella y su familia. La diputada destacó que Montserrat forma parte de un grupo de criminales liderados por Vera Carrizal, señalando que la mujer tiene en su posesión armas de fuego de alto calibre. Este hallazgo, junto con la intimidación constante, ha provocado que María Elena reciba protección federal mientras continúa su lucha contra lo que ella describe como una red de criminales vinculados con autoridades locales.
«Temo por lo que me pueda hacer a mí y a mi familia», escribió Ríos en sus redes sociales. Esta declaración no solo refleja el miedo a una posible venganza, sino también el descontento con la falta de apoyo por parte de las autoridades, específicamente del gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz. Según la diputada, Jara ha actuado en su contra al criminalizarla, mientras protege a su agresor, Vera Carrizal.
La versión de Andrea Montserrat Ramos: defensa o provocación?
Andrea Montserrat, por su parte, ha mantenido su versión de los hechos, argumentando que fue María Elena quien comenzó la agresión y que ella simplemente se defendió. Sin embargo, las imágenes captadas por cámaras de videovigilancia del hospital no corroboran esta afirmación, lo que deja a los observadores con más preguntas que respuestas.
Este choque violento en un lugar tan público como un hospital subraya la gravedad del conflicto. La acusación de que Montserrat fue enviada por Vera Carrizal abre nuevas interrogantes sobre las motivaciones detrás del ataque y si realmente hay un complot más grande en juego.
Impacto social y político: el caso de María Elena Ríos
El caso de María Elena Ríos no solo ha impactado en el ámbito personal de la diputada, sino que también ha puesto en el centro del debate el tema de la violencia de género, la impunidad y la corrupción en las instituciones de justicia de Oaxaca. El apoyo que recibe de parte de la sociedad civil es significativo, pero también ha enfrentado la resistencia de figuras políticas que parecen proteger a los implicados en el ataque.
Además, este episodio de violencia resalta la continua vulnerabilidad de las mujeres activistas y defensoras de los derechos humanos en México, un país que ha visto un incremento en las agresiones y homicidios contra mujeres en los últimos años.
Reacciones de la sociedad y las autoridades
En las redes sociales, muchos usuarios han expresado su apoyo a María Elena Ríos, mientras que otros critican la falta de acción por parte de las autoridades locales y federales. Esta controversia sigue creciendo, y la atención se ha centrado en el accionar del gobierno de Oaxaca y en la respuesta de la Fiscalía General del Estado. Para algunos, es evidente que el caso es un claro ejemplo de cómo las instituciones de justicia han sido infiltradas por actores políticos y económicos que buscan proteger a quienes tienen poder.
¿Qué sigue para María Elena Ríos?
A medida que el caso sigue siendo investigado, la situación de María Elena Ríos se mantiene en una especie de limbo, con amenazas constantes y un futuro incierto. Sin embargo, la saxofonista y diputada continúa luchando por su justicia, por su vida y por la de muchas mujeres que, como ella, son víctimas de violencia y abuso.
Su caso resalta la importancia de que las mujeres sigan alzando la voz y buscando justicia, a pesar de las adversidades. La lucha de María Elena Ríos no solo es personal, sino que representa la resistencia frente a la impunidad y la violencia que muchas mujeres enfrentan en México.
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