El grito de Jalisco por Chapala: ¿quién decide el destino del agua?
El pasado foro sobre gestión hídrica y energética celebrado en el Instituto Cabañas, en Guadalajara, se convirtió en el epicentro de un conflicto que trasciende fronteras estatales. Pablo Lemus, gobernador de Jalisco, tomó el micrófono y con voz firme pidió a las autoridades federales y a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) replantear un proyecto que podría marcar un antes y un después en la distribución del agua en el centro del país: el acueducto que llevaría agua desde la presa Solís, en Acámbaro, Guanajuato, hacia cinco de las principales ciudades guanajuatenses.
Desde su perspectiva, ese trasvase no solo es una injusticia técnica: representa una amenaza directa al equilibrio hídrico del Lago de Chapala, el espejo de agua dulce más grande de México y proveedor del 70% del líquido que se consume en la zona metropolitana de Guadalajara.
El corazón hídrico de Jalisco: la presa Solís y su conexión con Chapala
No es casualidad que Pablo Lemus haya encendido las alarmas. La presa Solís es una de las principales fuentes de captación que alimenta al Lago de Chapala. Cuando sus niveles llegan a su máximo, el desfogue natural fluye hacia el sur, permitiendo que el lago reciba agua fresca, vital en una región donde el cambio climático y el crecimiento urbano han tensionado los recursos naturales.
“En los últimos 20 años, la presa Solís ha enviado agua hacia Chapala en al menos 15 ocasiones. Cortar esa conexión sería como cerrar la vena principal de un cuerpo que ya sufre deshidratación”, advirtió Lemus en su intervención.
El proyecto del acueducto: una visión regional que despierta controversia
La propuesta de Guanajuato, anunciada recientemente, contempla una obra de 140 kilómetros que comenzaría su construcción en septiembre. El objetivo: llevar agua de la presa Solís hacia ciudades como León, Salamanca, Celaya, Silao e Irapuato, que también enfrentan desafíos crecientes en su abastecimiento.
No obstante, para Jalisco, este plan implica más que ingeniería hidráulica. “Se trata de un tema de justicia ambiental y de soberanía sobre los recursos naturales”, señaló el gobernador. “No se puede beneficiar a una región debilitando a otra que también depende críticamente de ese recurso”.
¿Una guerra por el agua? Las voces que exigen equilibrio
En el mismo foro, representantes federales y estatales discutieron la necesidad de fortalecer la coordinación entre los tres niveles de gobierno para garantizar el uso eficiente del agua y la energía. Se reconoció que México enfrenta una crisis hídrica estructural, con ríos contaminados, presas secas y cuencas sobreexplotadas.
La propuesta de Lemus no fue detener el desarrollo en Guanajuato, sino exigir estudios técnicos profundos que aseguren que el trasvase no afectará al Lago de Chapala, ni pondrá en riesgo a millones de habitantes que dependen de él.
Un lago que es símbolo, vida y sustento
El Lago de Chapala no solo es un cuerpo de agua. Es historia, economía, turismo y biodiversidad. Es fuente de vida para más de 5 millones de personas. Su deterioro no sería solo una crisis ambiental, sino un problema de salud pública y desarrollo urbano.
Por eso, la advertencia de Jalisco no debe tomarse como una postura política, sino como una llamada de atención en un país que necesita urgentemente una política nacional del agua integral, justa y sustentable.
¿Cuál es el futuro del agua en el occidente de México?
La disputa entre Jalisco y Guanajuato por el uso de la presa Solís es solo una muestra de los conflictos hídricos que se avecinan en México si no se gestionan con responsabilidad y visión a largo plazo. Es momento de que el gobierno federal, a través de Conagua, convoque a un diálogo técnico, social y político que garantice el equilibrio entre desarrollo, justicia ambiental y seguridad hídrica para todos.


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