“De niña me quedaba sola en casa todo el día, con un poco de comida y pañales sucios. Sentía hambre y soledad”. Así comienza la desgarradora historia de una mujer de 55 años, quien revive su infancia en un México rural donde el acceso a derechos esenciales era prácticamente inexistente.
Aunque han pasado décadas, estas historias no son cosa del pasado. En pleno 2025, miles de niñas, niños y adolescentes en zonas rurales enfrentan pobreza, desnutrición y falta de cuidado, desafíos que comprometen su desarrollo y bienestar.
La pobreza rural y sus efectos en las infancias mexicanas
El 55.3% de la población rural en México vivía en pobreza en 2018, en comparación con el 37.6% de las zonas urbanas. Para las niñas y niños, esta disparidad se traduce en desnutrición crónica, que impacta su desarrollo físico, emocional e intelectual.
La desnutrición no solo los hace más propensos a enfermedades como infecciones respiratorias y estomacales, sino que afecta su capacidad de aprendizaje y limita su potencial futuro.
El impacto de la pandemia en las infancias rurales
La pandemia de COVID-19 agravó la situación en comunidades rurales. Muchas madres y padres deben viajar largas horas para trabajar, dejando a sus hijos al cuidado de familiares o, en algunos casos, solos. Este escenario incrementa la vulnerabilidad de las infancias a la violencia y la explotación.
En Huehuetoca, Estado de México, esta realidad llevó al Colectivo WCP México a tomar acción, fundando Casa Promesa, un espacio dedicado a mejorar la calidad de vida de las niñas y niños mediante programas de nutrición y despensas para sus familias.
Casa Promesa y Casas de Amor: espacios de esperanza
Shamir Luna, fundador de Colectivo WCP México, relata cómo su enfoque cambió tras la pandemia, al atender a niños que llegaban buscando apoyo en comedores comunitarios. Uno de los testimonios más impactantes fue el de un niño que confesó que ir al comedor lo alejaba del abuso en casa.
Con ese testimonio en mente, nació Casas de Amor, una iniciativa que capacita a madres en oficios o emprendimientos para que puedan cuidar de sus hijos mientras generan ingresos.
Cómo puedes ayudar a transformar vidas
El trabajo de WCP México es una muestra de que todos podemos contribuir a mejorar la vida de las niñas y niños en zonas rurales. Aquí te dejamos tres formas de ayudar:
- Síguelos en redes sociales: Encuéntralos en Instagram, Facebook y X como @wcpmexico y @promesaintiap.
- Dona productos no perecederos: Su centro de acopio está ubicado fuera del Metrobús Miguel Laurent, CDMX.
- Apoya económicamente: Realiza donativos para que continúen operando sus programas.
Conclusión: El compromiso con las infancias rurales
La historia de México no puede avanzar mientras miles de niñas y niños sigan atrapados en la pobreza y la vulnerabilidad. La labor de organizaciones como Colectivo WCP México es un recordatorio de que el cambio es posible cuando actuamos con empatía y compromiso.
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