Homero Gómez González es recordado como el principal defensor de la mariposa monarca y de los bosques donde este lepidóptero hiberna cada año en el oriente de Michoacán. A seis años de su muerte, su legado ambiental, comunitario y social sigue presente entre familiares, ejidatarios, ambientalistas y autoridades que reconocen su papel clave en la conservación de uno de los fenómenos naturales más importantes de México.

Este martes se cumplió un aniversario más de su fallecimiento, ocurrido en enero de 2020, una pérdida que aún genera preguntas sin resolver y un profundo impacto en las comunidades donde dedicó más de tres décadas de su vida.
Homero Gómez González: Un defensor incansable de los bosques michoacanos
Homero Gómez González regresó a su comunidad tras concluir sus estudios en la Universidad Autónoma Chapingo. Al volver al ejido El Rosario, encontró un panorama alarmante: tala clandestina, pobreza extrema y un fenómeno natural poco valorado incluso por los propios habitantes de la región.
En aquel entonces, los bosques de oyamel y pino en municipios como Ocampo, Angangueo, Zitácuaro y Senguio eran explotados sin control. Para muchas familias mazahuas y otomíes, la tala representaba una forma de subsistencia ante la falta de oportunidades económicas.
Organización comunitaria y turismo sustentable
Uno de los mayores aportes de Homero Gómez González fue la organización de los ejidatarios de El Rosario para aprovechar de forma sustentable la hibernación de la mariposa monarca en el cerro El Campanario. Su visión consistía en proteger el bosque mientras se generaban ingresos a través del ecoturismo.
Durante la década de los noventa, comenzó a solicitar apoyo a autoridades federales y estatales, alertando sobre la amenaza que enfrentaba la mariposa monarca. Su insistencia logró atraer la atención de los tres niveles de gobierno, así como de organismos nacionales e internacionales dedicados a la conservación ambiental.
Área Natural Protegida y reconocimiento internacional
Gracias a la presión social y ambiental impulsada por líderes como Homero Gómez, en noviembre del año 2000 la región fue decretada Área Natural Protegida, con más de 47 mil hectáreas de zona de amortiguamiento y una zona núcleo de 13 mil 551 hectáreas.
A partir de ese momento, los santuarios de la mariposa monarca comenzaron a recibir cada vez más visitantes nacionales y extranjeros. Hoy, el ejido El Rosario cuenta con carretera rústica, infraestructura turística y programas de desarrollo comunitario, una realidad muy distinta a la de hace tres décadas, cuando gran parte de la población emigraba en busca de empleo.
Una muerte rodeada de incertidumbre
El 13 de enero de 2020, el cuerpo de Homero Gómez González fue localizado en un pozo cercano a la carretera Ocampo–Angangueo, durante una feria regional. A la fecha, no existe una versión oficial que esclarezca si su muerte fue consecuencia de una agresión o un accidente.
Esta falta de certeza ha generado inconformidad entre familiares, compañeros y defensores ambientales, quienes continúan exigiendo claridad sobre lo ocurrido. Su fallecimiento evidenció los riesgos que enfrentan quienes defienden el medio ambiente en México.

El legado ambiental que permanece
A pesar de los retos actuales, como la persistencia de la tala clandestina y los efectos del cambio climático, cada noviembre miles de mariposas monarca siguen arribando a los bosques de Michoacán y se marchan al inicio de la primavera rumbo al norte del continente.
El trabajo de reforestación, la vigilancia comunitaria y la conciencia ambiental son parte del legado tangible de Homero Gómez González. Autoridades, ambientalistas y habitantes coinciden en que sin su liderazgo, la historia de estos santuarios sería muy distinta.
La voz de su familia y el compromiso con la comunidad
En este sexto aniversario, Homero Gómez Jr., hijo del activista, compartió un mensaje emotivo en redes sociales donde expresó el dolor de la ausencia, pero también la determinación de continuar su lucha.
Aseguró que honrar la memoria de su padre no significa repetir su historia, sino mantener sus valores, su compromiso con la comunidad y la defensa del entorno natural. Para él, la solidaridad mostrada durante las labores de búsqueda marcó un compromiso permanente con su pueblo.

Homero Gómez González no solo protegió a la mariposa monarca; transformó comunidades enteras, impulsó el desarrollo sustentable y dejó una huella profunda en la conservación ambiental de México. A seis años de su muerte, su ejemplo sigue siendo una referencia obligada para entender que la defensa del medio ambiente también es una lucha social y humana que trasciende generaciones.


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