La tarde de este martes, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo vivió un momento incómodo mientras caminaba entre la gente en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Durante su recorrido hacia la sede de la Secretaría de Educación Pública (SEP), un hombre se acercó a ella y trató de besarla y abrazarla, provocando la inmediata intervención de su equipo de ayudantía.
El incidente ocurrió en la calle República de Argentina, cuando la mandataria federal se trasladaba desde Palacio Nacional. En videos difundidos en redes sociales, se observa cómo el sujeto intenta besar a Sheinbaum en el cuello y abrazarla por la espalda, mientras ella reacciona de inmediato retirándole las manos.
La rápida intervención del equipo de seguridad
Instantes después, los miembros de ayudantía intervinieron para alejar al individuo y restablecer el orden. Aunque los escoltas que acompañan a la presidenta no portan armas, están capacitados en protocolos de seguridad personal y contención de agresiones físicas, lo que permitió controlar la situación sin violencia.
Fuentes cercanas a Presidencia confirmaron que no se presentaron denuncias tras el hecho, pero sí se revisarán los protocolos de contacto directo con la población durante las giras de la mandataria, para reforzar las medidas de prevención en eventos públicos.
Un recorrido entre muestras de apoyo y tensión
Antes del incidente, Sheinbaum había mantenido un contacto cercano con los ciudadanos que la saludaban durante su trayecto. Entre ellos, un grupo de jóvenes de Gómez Palacio, Durango, que se encontraban de visita en el Templo Mayor, recibió un gesto afectuoso de la presidenta.
“¡Como La Laguna, ninguna!”, respondió Sheinbaum con una sonrisa, en referencia a la región de origen de los visitantes. Las imágenes mostraban un ambiente relajado y cordial, que se transformó en tensión segundos después por la inesperada irrupción del hombre.
El contexto de la seguridad presidencial
Desde el inicio de su mandato, la presidenta ha mantenido una política de cercanía con la población, renunciando a los cercos de seguridad tradicionales que antes protegían al titular del Ejecutivo.
Cabe recordar que el Estado Mayor Presidencial, encargado históricamente de la seguridad del presidente de México, fue disuelto durante la administración de Andrés Manuel López Obrador. Desde entonces, las funciones de protección y logística recaen en un equipo civil conocido como la Ayudantía de Presidencia, que no utiliza armas de fuego pero sí cuenta con entrenamiento táctico.
Debate sobre los riesgos del contacto directo
El incidente ha reavivado el debate sobre el equilibrio entre accesibilidad y seguridad presidencial. Si bien la cercanía con la gente ha sido uno de los sellos distintivos del actual gobierno, expertos en protección ejecutiva advierten que los eventos multitudinarios con contacto físico directo conllevan riesgos considerables.
Algunos analistas señalan que este episodio podría llevar a un replanteamiento de los protocolos, sin que ello signifique un retorno a esquemas de seguridad militarizada. “No se trata de aislar a la mandataria, sino de prevenir situaciones que puedan ponerla en riesgo físico o emocional”, apuntó un especialista en seguridad política.
Un hecho que genera debate en redes
Las imágenes del momento circularon ampliamente en redes sociales, generando comentarios divididos. Mientras algunos usuarios condenaron el comportamiento del agresor y expresaron solidaridad con Sheinbaum, otros cuestionaron las condiciones en las que se permite el contacto directo durante recorridos públicos.
A pesar del incidente, la presidenta continuó su agenda como estaba prevista, reafirmando su compromiso con mantener la cercanía con los ciudadanos.
El episodio, sin embargo, deja al descubierto los retos de ejercer la presidencia en un contexto de exposición constante, donde la línea entre la empatía y la vulnerabilidad se vuelve cada vez más delgada.


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