La tensión escala en Cancún. Vecinos y ambientalistas se manifiestan contra la ampliación de la Catedral de la Santa Cruz, denunciando tala de árboles y daños a la reserva ecológica Ombligo Verde, mientras acusan a la Diócesis de actuar sin permisos ambientales.
CANCÚN, Q. Roo.- Un conflicto que enfrenta a la fe con la ecología y a los ciudadanos con las instituciones ha estallado en el corazón de Cancún. Vecinos de las supermanzanas 33 y 34, agrupados en el colectivo «Salvemos Juntos el Ombligo Verde», han declarado una «guerra» frontal contra el proyecto de ampliación de la Catedral de la Santa Cruz, argumentando que las obras están devastando una porción de la reserva ecológica municipal Ombligo Verde, un área protegida por decreto desde 2012.
La controversia se centra en un ambicioso proyecto de la Diócesis Cancún-Chetumal, anunciado con una inversión de 90 millones de pesos, que incluye una cruz monumental de 30 metros de altura, una casa de retiros y un centro pastoral y cultural. Sin embargo, los residentes y activistas afirman que la construcción ha excedido los límites del terreno original de la iglesia, invadiendo la reserva.
(Sugerencia: Video de la manifestación de los vecinos o una imagen comparativa del área antes y durante la construcción, mostrando la tala de árboles).
Denuncias de un «Ecocidio» sin Permisos
La activista Katerine Ender, presidenta de la asociación “Movimiento Social en Pro de los Derechos del Pueblo”, ha liderado las denuncias, afirmando que la Diócesis opera únicamente con una licencia de remodelación y ampliación, la cual no les permite intervenir fuera de su predio original. Más grave aún, asegura que la obra carece de una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), un requisito indispensable para cualquier construcción dentro de un área natural protegida.
«Este espacio es patrimonio de los cancunenses», declaró Ender, quien aclaró que su lucha no es de índole religiosa, sino en defensa de los espacios públicos y el medio ambiente. Los vecinos han documentado la tala de árboles y el relleno con material pétreo, acciones que, según la arquitecta Mónica Marín del Campo, han generado una seria afectación al ecosistema, que alberga fauna como búhos, chachalacas y zarigüeyas.
El Silencio de las Autoridades
Lo que más ha indignado a la comunidad es el aparente silencio y la inacción del Ayuntamiento de Benito Juárez, presidido por Ana Paty Peralta. A pesar de que el propio Plan Municipal de Desarrollo (PMD) 2024-2027, presentado por la alcaldesa, tiene como uno de sus cuatro ejes fundamentales el «Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible», no ha habido un pronunciamiento oficial claro sobre este conflicto.
Esta falta de respuesta genera suspicacias entre los ciudadanos, quienes se preguntan por qué el gobierno municipal no ha intervenido para hacer cumplir el estatus de protección del Ombligo Verde, decretado en 2012. La organización «Salvemos Juntos el Ombligo Verde» ha advertido que, de no obtener una respuesta de las autoridades, escalarán sus protestas con acciones legales, incluyendo amparos, para exigir la revocación de los permisos y la reubicación del proyecto de la Catedral fuera de la reserva.
«Creemos que deberían reubicarse. Queremos trabajar y colaborar, pero estamos renuentes a que se dañe más la reserva», expresó una de las vecinas durante una conferencia de prensa, resumiendo el sentir de la comunidad.
Un Conflicto con Historia
La lucha por la protección del Ombligo Verde no es nueva. Desde hace más de una década, grupos ciudadanos han defendido este pulmón urbano de diversos intentos de desarrollo. La controversia actual reaviva el debate sobre el crecimiento urbano en Cancún y la necesidad de equilibrar el desarrollo con la conservación ambiental.
La comunidad espera una respuesta contundente de las autoridades. La pregunta que resuena en Cancún es si prevalecerá el interés público y la protección de un área natural vital o si se cederá ante un proyecto que, según los denunciantes, amenaza con destruir uno de los últimos espacios verdes de la ciudad.
