General Motors anunció que, a partir de 2027, trasladará la producción de sus SUVs Chevrolet Blazer y Equinox de México a Estados Unidos, pero reafirmó su compromiso con el país mediante una fuerte inversión para convertir su planta de Ramos Arizpe en un centro clave para vehículos eléctricos.
Un importante anuncio de General Motors (GM) ha generado interrogantes sobre el futuro de sus operaciones en México. La gigante automotriz confirmó que, a partir del año 2027, la producción de dos populares modelos SUV con motor a gasolina, la Chevrolet Blazer y la Chevrolet Equinox, actualmente ensambladas en México para el mercado de exportación estadounidense, se trasladará a plantas en Estados Unidos. Específicamente, la Blazer se fabricará en Spring Hill, Tennessee.
Esta decisión se enmarca en una inversión de 4 mil millones de dólares que GM realizará en tres de sus instalaciones en territorio estadounidense (Orion, Michigan; Fairfax, Kansas; y Spring Hill, Tennessee) con el objetivo de modernizar, ampliar y aumentar su capacidad productiva en dicho país.
La Estrategia para México: Enfoque en Vehículos Eléctricos
A pesar del traslado de la producción de estos modelos a gasolina, General Motors ha enfatizado que su compromiso con México se mantiene firme, pero con un reenfoque estratégico hacia el futuro de la movilidad. La planta de Ramos Arizpe, Coahuila, está destinada a convertirse en un pilar fundamental para la fabricación de vehículos eléctricos (EVs).
Para materializar esta transformación, GM realizó una inversión superior a los 1,000 millones de dólares durante 2024 en la planta coahuilense. El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, salió al paso para aclarar la situación, asegurando que la empresa automotriz mantendrá operando las plantas que tiene en el país.
* «No hay previsión de cierres ni despidos. GM sigue en y con México.» – Marcelo Ebrard, Secretario de Economía.
Por su parte, la CEO de General Motors, Mary Barra, declaró que la decisión de invertir en la producción estadounidense «refleja el compromiso de la compañía con la producción nacional y el fortalecimiento del empleo en Estados Unidos».
* Imagen de la planta de GM en Ramos Arizpe, o de los modelos Blazer/Equinox y un vehículo eléctrico de GM.
Reconfiguración Estratégica en un Entorno Complejo
Este movimiento de GM no parece ser un abandono de México, sino una reconfiguración estratégica global en respuesta a múltiples factores. Mientras la producción de SUVs a gasolina, potencialmente más sensibles a políticas comerciales y arancelarias de Estados Unidos, se reubica, México se posiciona como un actor clave en la transición de GM hacia la electromovilidad. La guía de ganancias de GM para 2025 fue ajustada a la baja, contemplando una exposición a aranceles de entre 4 y 5 mil millones de dólares, lo que subraya el complejo entorno comercial que la empresa está navegando.
La decisión de mover la producción de ciertos modelos a gasolina podría ser una táctica para mitigar riesgos arancelarios y presiones políticas en Estados Unidos, especialmente en un clima donde se promueve el «Made in America». Al mismo tiempo, la fuerte inversión en la producción de EVs en Ramos Arizpe es un voto de confianza en la capacidad manufacturera de México y su integración en las cadenas de suministro de la nueva generación de vehículos.
Esta transición hacia la electromovilidad representa una oportunidad estratégica para México. Para consolidarse como un jugador relevante en este sector, el país necesitará no solo la inversión de las empresas, sino también el desarrollo de un ecosistema favorable que incluya infraestructura de carga, talento especializado y una robusta cadena de suministro de componentes para EVs.
La decisión de GM, por tanto, debe analizarse con matices: si bien implica la pérdida de la producción de dos modelos específicos, también abre la puerta a un rol protagónico para México en el futuro eléctrico de una de las automotrices más grandes del mundo.


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