miércoles, enero 28, 2026

Felipe Calderón enfrenta furia estudiantil en París

Felipe Calderón recibe protestas en París por su política de seguridad y la violencia desatada en México

Felipe Calderón se encontró con una escena de abierta confrontación política cuando se disponía a participar en una cumbre académica en París, un episodio que evidenció cómo su figura continúa generando rechazo entre sectores jóvenes que asocian su sexenio con una de las etapas más violentas de la historia reciente de México.

La protesta, protagonizada por estudiantes mexicanos del Instituto de Estudios Políticos de París, rompió con la solemnidad del evento y colocó en el centro del debate el papel que desempeñó el exmandatario en la estrategia de seguridad que marcó profundamente al país.

El momento ocurrió cuando el exjefe del Ejecutivo ingresaba al recinto para participar en la cumbre titulada “Se busca: un Secretario General de la ONU para un mundo fracturado”, un foro pensado para reflexionar sobre gobernanza global y liderazgo internacional. Sin embargo, el ingreso de Felipe Calderón detonó consignas de repudio que obligaron a replantear el tono del encuentro, dejando claro que su legado no puede separarse del análisis crítico de las consecuencias humanas que dejó su administración.

El reclamo que interrumpió la agenda académica

La protesta no fue improvisada ni espontánea, sino el resultado de una inconformidad que venía gestándose días antes dentro de la comunidad estudiantil. Para los jóvenes mexicanos que cursan estudios en París, la presencia del exmandatario representaba una normalización del discurso oficial que, a su juicio, ha omitido durante años el impacto social de la política de seguridad impulsada durante su sexenio. Felipe Calderón fue increpado con consignas que exigían su salida del recinto, en un acto simbólico que buscó cuestionar la legitimidad de su participación como ponente internacional.

El reclamo se sostuvo no solo en el pasado, sino en la vigencia de una crisis de violencia que sigue afectando a amplias regiones de México. Los estudiantes señalaron que las decisiones tomadas durante ese periodo no pueden analizarse como hechos cerrados, ya que sus efectos continúan presentes en la vida cotidiana de miles de familias. En ese contexto, Felipe Calderón fue interpelado como una figura histórica cuyas decisiones aún generan consecuencias palpables.

El antecedente que encendió el debate

Días antes de la visita, un medio estudiantil del propio instituto publicó un texto crítico que contextualizó la llegada del exmandatario y expuso las razones del rechazo. El artículo abordó el costo humano de la guerra contra las drogas y cuestionó la narrativa que presenta esa estrategia como una respuesta inevitable al crimen organizado. Felipe Calderón fue mencionado como el principal responsable político de una política que, según el análisis, no logró reducir la inseguridad ni fortalecer las instituciones civiles.

El texto subrayó que la violencia no solo se incrementó durante ese periodo, sino que se transformó en un fenómeno estructural que debilitó el tejido social y fragmentó a los grupos criminales, generando escenarios más complejos y difíciles de contener. Para los estudiantes, este contexto hacía incompatible la participación del exmandatario en un foro dedicado a reflexionar sobre liderazgo global sin un ejercicio previo de autocrítica.

felipe calderon en paris
Felipe Calderón se enfrentó a una audiencia que cuestiona la exportación de su figura como referente .

La política de seguridad bajo la lupa internacional

Durante su sexenio, la estrategia de seguridad se caracterizó por el uso intensivo de las fuerzas armadas en tareas de combate al crimen organizado, una decisión que modificó de manera profunda la relación entre el Estado y la ciudadanía. Felipe Calderón es recordado por amplios sectores como el presidente que optó por una respuesta militar en un país con instituciones civiles débiles, una apuesta que generó un incremento sostenido de la violencia.

Los estudiantes recordaron que esa política estuvo acompañada por múltiples denuncias de violaciones a derechos humanos y por un clima de miedo que se extendió a comunidades enteras. En su protesta, señalaron que el debate internacional no puede abstraerse de estas consecuencias cuando se analiza el legado de quienes tomaron decisiones de alto impacto social. Felipe Calderón fue así colocado en el centro de un escrutinio que trasciende fronteras.

Generaciones que cuestionan el relato oficial

Uno de los elementos más significativos del episodio fue el perfil de quienes encabezaron la protesta. Se trata de jóvenes que, en muchos casos, eran niños o adolescentes durante el sexenio en cuestión, pero que crecieron en un país marcado por la violencia derivada de aquella estrategia. Felipe Calderón fue confrontado por una generación que no acepta narrativas simplificadas y que exige una revisión crítica del pasado reciente.

Para estos estudiantes, la memoria no es un ejercicio académico, sino una herramienta política que permite cuestionar la impunidad y la falta de rendición de cuentas. En ese sentido, la protesta fue concebida como un acto de exigencia simbólica, donde el espacio universitario se convirtió en un lugar de interpelación directa al poder político representado por el exmandatario.

El peso del legado en escenarios globales

Lo ocurrido en París mostró que el debate sobre la violencia en México no se limita al ámbito nacional, sino que se reproduce en espacios internacionales donde se discuten modelos de seguridad y gobernanza. Felipe Calderón se enfrentó a una audiencia que cuestiona la exportación de su figura como referente sin un análisis profundo de los resultados de su gestión.

El episodio también puso en evidencia el papel de las diásporas estudiantiles como actores políticos que llevan consigo las discusiones de sus países de origen. Para ellos, la presencia del exmandatario en un foro global no es un hecho aislado, sino parte de una narrativa que debe ser confrontada con datos, memoria y responsabilidad histórica.

Una herida que sigue abierta

A más de una década del fin de su sexenio, la figura de Felipe Calderón continúa siendo un punto de quiebre en el debate público mexicano. Para algunos, representó una respuesta firme frente al crimen; para otros, fue el inicio de una crisis de violencia que aún no encuentra salida. La protesta en París reactivó esa discusión y mostró que las heridas del pasado siguen abiertas.

Los estudiantes insistieron en que la reflexión sobre seguridad no puede desligarse del reconocimiento del sufrimiento de las víctimas y de la necesidad de justicia. En ese marco, Felipe Calderón fue confrontado como parte de una historia que no ha sido plenamente asumida ni reparada.

Un episodio que resume una discusión pendiente

La escena en Sciences Po no fue solo un acto de protesta, sino un reflejo de una discusión más amplia sobre responsabilidad política, memoria y legitimidad. Felipe Calderón abandonó el foco del evento marcado por cuestionamientos que no se limitaron a consignas, sino que apuntaron a un debate profundo sobre las consecuencias de gobernar mediante la fuerza.

El episodio dejó claro que su legado sigue siendo motivo de confrontación y que, incluso en espacios académicos internacionales, las decisiones tomadas durante su sexenio continúan siendo interpeladas por quienes exigen verdad, memoria y una revisión crítica del pasado reciente de México.

Unidad de Investigación
Unidad de Investigación
Equipo de periodismo de profundidad dedicado a la cobertura de seguridad, justicia y derechos humanos. Comprometidos con la verificación de datos y la exposición de hechos de alto impacto social
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