La Universidad Veracruzana (UV) enfrenta una ola de protestas luego de que alumnos tomaran diversas facultades en todo el estado de Veracruz para exigir el esclarecimiento de la muerte y desaparición de compañeros universitarios ocurridas durante las recientes lluvias e inundaciones en el norte de la entidad. Las movilizaciones, que se expanden en distintas regiones, buscan visibilizar lo que los estudiantes consideran una crisis de seguridad y falta de apoyo institucional.
Facultades cerradas en Xalapa, Orizaba y Veracruz
Desde tempranas horas, los estudiantes bloquearon los accesos a múltiples facultades, impidiendo el ingreso de personal administrativo y docente. En Xalapa, fueron tomadas las facultades de Matemáticas, Pedagogía y Ciencias de la Comunicación (FCAS). En Orizaba, los alumnos de Enfermería se sumaron a las protestas, mientras que en el puerto de Veracruz cerraron Veterinaria, Artes y Difusión Cultural.
Con pancartas, consignas y mensajes escritos en las bardas, los jóvenes denunciaron la falta de respuesta del rector Martín Aguilar Sánchez y la ausencia de acciones concretas para atender las muertes y desapariciones que, aseguran, “reflejan el abandono institucional”.
Una de las frases más repetidas en los planteles fue:
“¡UV de luto, por un rector corrupto!”.
Los manifestantes afirmaron que la falta de transparencia y la omisión de responsabilidades por parte de las autoridades universitarias “han profundizado el dolor y la indignación de toda la comunidad estudiantil”.
Pliego petitorio y exigencias al rector
De acuerdo con Azarel Pérez, estudiante de la Facultad de Artes y vocero del grupo que mantiene tomada la sede de Difusión Cultural de la UV en Veracruz, los universitarios ya entregaron un pliego petitorio a la administración central.
“Se hizo la toma del edificio por solidaridad con los acontecimientos en la región de Poza Rica. Hasta que no sean atendidos, no se levanta este paro y no se liberará la institución”, declaró.
Entre los puntos principales del documento, los estudiantes demandan:
- Esclarecimiento e investigación exhaustiva, pública y transparente sobre los casos de muerte y desapariciones de estudiantes del norte del estado.
- Acompañamiento institucional a las familias afectadas, incluyendo asesoría legal, apoyo económico y atención médica integral, garantizados por la universidad.
- Flexibilidad académica para los alumnos damnificados, con justificación de faltas, reprogramación de exámenes y entregas, y condiciones especiales de recuperación académica.
- Asunción de responsabilidad por parte del rector Martín Aguilar Sánchez y su equipo directivo, respecto a las condiciones que derivaron en la pérdida de vidas estudiantiles.
Los manifestantes señalaron que no liberarán las instalaciones hasta que exista un compromiso formal y público de las autoridades universitarias para atender cada uno de los puntos exigidos.
Reclamos por falta de seguridad y apoyo en la comunidad universitaria
Las protestas en la UV se producen en un contexto de creciente preocupación por la seguridad de los estudiantes, especialmente en zonas afectadas por fenómenos naturales y la presencia de grupos delictivos en regiones del norte del estado.
Los jóvenes denunciaron que la falta de protocolos de emergencia, la deficiente infraestructura universitaria y la ausencia de comunicación efectiva durante las lluvias e inundaciones contribuyeron a que algunos estudiantes quedaran atrapados o perdieran contacto con sus familias.
Además, acusaron a la rectoría de minimizar las denuncias y de no garantizar apoyo psicológico, legal o económico a las víctimas y sus familiares. Según testimonios, varios de los afectados no contaron con ayuda institucional inmediata tras los siniestros.
Autoridades universitarias bajo presión
Hasta el momento, la rectoría de la Universidad Veracruzana no ha emitido un comunicado oficial sobre las tomas de instalaciones ni sobre las exigencias presentadas por los alumnos. Sin embargo, fuentes internas indican que se evalúa convocar a una mesa de diálogo con representantes estudiantiles en los próximos días.
Mientras tanto, las protestas continúan creciendo y podrían extenderse a otras regiones del estado, según han advertido colectivos universitarios. “Si no hay justicia, no habrá clases”, advirtieron algunos manifestantes frente a las cámaras locales.
Los paros afectan de manera directa las actividades académicas y administrativas, pero los estudiantes insisten en que “la vida y la seguridad valen más que un semestre perdido”.
La toma de instalaciones en la Universidad Veracruzana evidencia un profundo malestar social y académico ante la falta de respuestas por parte de las autoridades universitarias frente a la muerte y desaparición de estudiantes.
Las exigencias van más allá de la indignación momentánea: los alumnos reclaman transparencia, justicia y empatía institucional, así como una reforma urgente en los protocolos de seguridad y apoyo a la comunidad estudiantil.
Mientras el rector Martín Aguilar Sánchez guarda silencio público, la presión crece dentro y fuera de los campus. La UV atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente, y la resolución de esta crisis podría marcar un precedente sobre cómo las universidades mexicanas enfrentan la responsabilidad de proteger a su propia comunidad.


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