Este año, los suicidios en la península de Yucatán han mostrados cambios en los métodos utilizados por las personas que atraviesan momentos de crisis y que han intentado o en su caso logrado consumar el suicidio.
De acuerdo con el más reciente informe de vigilancia epidemiológica de la Secretaría de Salud del Gobierno Federal, del 1 de enero al 31 de agosto se ha observado un aumento en el número de casos relacionados con el uso de medicamentos y objetos cortantes.
El envenenamiento con fármacos se ha convertido en la forma más frecuente en la región, pues de acuerdo con el informe se han reportado 202 casos, es decir 49 más que los notificados el año anterior. Los estados con mayor incidencia fueron Yucatán, con 102 reportes, Campeche, con 74, y Quintana Roo, con 26. Este crecimiento representa un incremento del 32% en comparación con el año pasado.
Otro de los métodos que registró alza fue el uso de cuchillos, navajas u otros objetos cortantes, que alcanzó los 95 casos. La mayoría ocurrieron en Yucatán (49), seguidos de Quintana Roo (29) y Campeche (17). En 2024 habían sido 76, lo que significa un aumento del 25%.
Otros métodos en la península
En el informe se menciona que, para el caso de los disparos con armas de fuego, la cifra pasó de 13 a 15 reportes en la península, es decir, un 15% más que el año pasado. La mayoría de los casos sucedieron en Quintana Roo, donde se contabilizaron 11, mientras que Campeche y Yucatán tuvieron dos cada uno.
Mientras que, en el caso del ahorcamiento, que durante años ha sido uno de los métodos más comunes, mostró una caída importante: pasó de 48 casos en 2024 a 26 este año, lo que representa una disminución del 45%.
¿Qué hay detrás de estas decisiones?
Ante este nuevo comportamiento de los métodos utilizados por las personas en su intento o la consumación del suicidio, el psicoanalista Jorge Navarro explica que detrás de estas cifras hay factores psicológicos, sociales y culturales que influyen en la elección de un método.
“El género juega un papel importante. Tradicionalmente, los hombres tienden a usar métodos más letales, como armas de fuego o ahorcamiento, mientras que las mujeres suelen recurrir más a medicamentos o sustancias tóxicas.
“Esto no significa que uno sea más riesgoso que otro, sino que refleja patrones de conducta aprendidos y expectativas sociales sobre la expresión de la emoción y la agresión”, explicó Navarro.
La edad también juega un papel importante en la elección del método para el suicidio, pues la población más joven opta por métodos más accesibles y que no representen mayor dolor en el intento.
“Los jóvenes, entre 15 y 29 años, suelen experimentar impulsividad y cambios emocionales intensos, lo que aumenta la probabilidad de recurrir a métodos inmediatos y accesibles como medicamentos u objetos cortantes. En adultos mayores, el acceso a armas de fuego y la planificación más deliberada suelen aparecer con mayor frecuencia”, añade.
CONTEXTOS DE VIDA AUMENTAN EL RIESGO
Otro factor relevante son los hábitos y contextos de vida. El psicoanalista Jorge Navarro explicó que personas que atraviesan situaciones de aislamiento, consumo de alcohol o drogas, problemas económicos o relaciones conflictivas pueden sentirse atrapadas y buscar métodos que perciben como rápidos o disponibles en su entorno inmediato.
“No es que el método en sí sea atractivo, sino que responde a lo que la persona tiene a su alcance y a su manera de lidiar con la desesperación”, dijo.
El aumento en los casos de envenenamiento con fármacos y lesiones con objetos cortantes puede reflejar también la mayor exposición a información y medios, así como la disponibilidad de sustancias en el hogar o en farmacias, que son percibidas como menos violentas que otros métodos.
“Cada caso tiene detrás una historia de sufrimiento, miedo o desesperanza. Entender los patrones ayuda a diseñar estrategias de prevención que tomen en cuenta quién está en riesgo y cómo intervenir de manera temprana”, afirmó.


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