La ciudad de Tijuana está atrapada en un torniquete. Mientras la presión interna de la delincuencia, con el «cobro de piso» en aumento, asfixia a los comerciantes, una presión externa, derivada de las políticas fronterizas de Estados Unidos, congela su vital mercado inmobiliario. Este es el análisis de una doble crisis que define el presente y amenaza el futuro de la frontera más dinámica del mundo.
Tijuana, una ciudad definida por su resiliencia y su dinamismo, enfrenta actualmente una compleja encrucijada. Dos fuerzas poderosas, una interna y otra externa, están convergiendo para ejercer una presión sin precedentes sobre su tejido social y económico. Por un lado, la creciente crisis de seguridad manifestada en la extorsión a negocios; por otro, el impacto directo de las políticas estadounidenses en su mercado inmobiliario.
La Presión Interna: El Cáncer de la Extorsión
Desde dentro, la ciudad se ve amenazada por el crimen organizado. La Cámara Nacional de Comercio (CANACO) ha levantado la voz para denunciar un aumento alarmante en el «cobro de piso», un eufemismo para la extorsión que sufren los negocios. Giros comerciales como los yonkes, lotes de autos y recicladoras se han convertido en el blanco principal de esta práctica que inhibe la inversión y genera un clima de miedo.
El problema se agrava por una aparente desconexión con la autoridad. Mientras la CANACO habla de una crisis, la Fiscalía General del Estado (FGE) reporta un número ínfimo de denuncias y niega que haya evidencia de extorsión en ataques incendiarios recientes. Esta brecha entre la realidad empresarial y la narrativa oficial fomenta la impunidad y deja a los comerciantes en un estado de total indefensión. La inseguridad ya no es solo un problema de violencia en las calles, sino un impuesto ilegal que frena el desarrollo económico desde sus cimientos.
La Presión Externa: El Muro Invisible de la Política de EU
Desde fuera, Tijuana sufre las consecuencias de las decisiones tomadas en Washington D.C. El mercado inmobiliario, que por años se benefició del fenómeno «cross-border» (vivir en México y trabajar en EE.UU.), ahora enfrenta una caída de hasta el 30% en la demanda en las zonas cercanas a la garita.
La causa son las revisiones fronterizas más exhaustivas y lentas. Los tiempos de espera, cada vez más largos e impredecibles, han hecho que el ahorro de vivir en Tijuana ya no compense el costo en tiempo y estrés. Como resultado, muchos trabajadores transfronterizos están optando por mudarse al lado estadounidense, dejando un vacío en el mercado de rentas y ventas de Tijuana.
«La situación política y social en Estados Unidos ha desencadenado en una baja en la demanda de bienes inmuebles en zonas cercanas a la garita internacional de Tijuana.» – Fermín Kim King, Presidente de CEPIBC.
Atrapada en la Encrucijada: El Futuro de Tijuana
Esta doble presión coloca a Tijuana en una posición de extrema vulnerabilidad. La ciudad está siendo exprimida por dos frentes:
* Internamente, el crimen organizado debilita la confianza y la capacidad de crecimiento de su sector productivo.
* Externamente, su principal ventaja competitiva —la proximidad y simbiosis con la economía de San Diego— se ve mermada por políticas unilaterales.
El resultado es un escenario incierto. ¿Cómo puede una ciudad planificar su futuro cuando las variables más importantes están fuera de su control? La solución a los problemas de Tijuana requiere no solo una estrategia de seguridad local mucho más efectiva y creíble, sino también una diplomacia binacional que entienda y proteja la fragilidad del ecosistema fronterizo.
Mientras tanto, los tijuanenses, conocidos por su capacidad de adaptación, deben navegar una de las tormentas más complejas de su historia reciente, una que amenaza con redefinir la identidad y la viabilidad de su ciudad.


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