Desde su aparición en el mundo del crimen organizado en la década de 1980, el Cártel del Golfo ha sido conocido por sus actividades ilegales en la frontera entre México y Estados Unidos. Sin embargo, en los últimos 17 años, una nueva fuente de ingresos ha llegado a la luz: la pesca ilegal de tiburones y huachinangos, operaciones que, aunque parecen inocentes, están lejos de serlo.
A lo largo de los años, las autoridades de Estados Unidos habían detectado un patrón de actividades ilícitas en la región marítima entre Texas y Tamaulipas. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha dado a conocer recientemente los detalles de cómo el Cártel del Golfo ha utilizado la pesca de especies en peligro para financiar sus operaciones.
La Playa Bagdad, ubicada en Matamoros, Tamaulipas, se ha convertido en un centro neurálgico para las operaciones criminales. Desde allí, los pescadores, bajo el control del cártel, navegan hacia aguas estadounidenses, donde las especies de huachinango y tiburón abundan debido a la regulación más estricta de la pesca en ese país.
El Impacto de la pesca ilegal en los ecosistemas marinos
La pesca de tiburones y huachinangos no es solo un delito económico, sino también ecológico. Las especies extraídas de manera ilegal están siendo sobreexplotadas, lo que genera un impacto devastador en los ecosistemas marinos de la región. El Departamento del Tesoro ha señalado que la pesca ilegal no solo pone en peligro las especies en cuestión, sino que también contribuye al colapso de pesquerías vitales para la economía global.
Cómo funciona el tráfico ilegal de pesca
El modus operandi del Cártel del Golfo es preciso y eficiente. Usando lanchas de entre seis y nueve metros de largo, los pescadores cruzan la frontera hacia las aguas de Estados Unidos, donde capturan grandes cantidades de huachinangos y tiburones. Tras obtener las especies, las lanchas regresan a la Playa Bagdad, un punto estratégico que permite la distribución de la pesca de manera rápida y secreta.
Una vez en la playa, el pescado es preparado para su venta tanto en mercados nacionales como internacionales. En algunos casos, los ejemplares son etiquetados de manera fraudulenta para su exportación a Estados Unidos, lo que hace aún más difícil rastrear el origen de la pesca.
Las millonarias ganancias del Cártel del Golfo
Aunque las autoridades no han dado detalles específicos sobre la cantidad de dinero que genera esta actividad, se estima que el tráfico de estas especies les permite obtener millones de dólares anualmente. En 2016, México exportó 1,471 toneladas de huachinango, obteniendo 9.05 millones de dólares por la venta de este pez. Esto solo es una pequeña fracción de las ganancias globales generadas por la pesca ilegal de especies en la región.
Líderes del Cártel del Golfo implicados en el negocio pesquero
Entre los líderes del Cártel del Golfo que han sido identificados por las autoridades en relación con estas actividades ilegales se encuentran:
- Francisco Javier Sierra Angulo (alias ‘El Borrado’): Jefe de la organización en Matamoros, quien coordina las actividades ilegales desde la Playa Bagdad.
- Ismael Guerra Salinas (alias ‘Mayelo’) y Omar Guerra Salinas (alias ‘Samorano’): Supervisores del tráfico de drogas y personas a través de las aguas fronterizas.
- Raúl Decuir García (alias ‘La Burra’) e Ildefonso Carrillo Sapien (alias ‘El Chivo’): Propietarios de los campamentos de lanchas que proveen las embarcaciones para estas actividades ilícitas.
La sombra del Cártel del Golfo: ¿Cómo se combate la pesca ilegal?
El gobierno de México y las autoridades estadounidenses se han comprometido a combatir el tráfico de drogas y personas, pero la pesca ilegal sigue siendo un área menos vigilada. La dificultad para rastrear estos movimientos y la falta de recursos para patrullar eficazmente las vastas áreas marítimas hacen que el Cártel del Golfo pueda seguir operando con impunidad.
La colaboración entre los gobiernos y las organizaciones internacionales es crucial para frenar este tipo de tráfico ilícito, ya que afecta no solo a la seguridad de las personas, sino también al medio ambiente y la economía global.
Conclusión: Una red criminal global
El Cártel del Golfo ha demostrado una vez más su capacidad para adaptarse a diferentes tipos de tráfico ilícito, no solo en la tierra, sino también en el mar. Las operaciones de pesca ilegal de tiburón y huachinango son un ejemplo de cómo el crimen organizado puede generar millones de dólares mientras pone en riesgo los ecosistemas marinos. La lucha contra este tipo de actividades ilícitas requiere una respuesta coordinada y firme de las autoridades para proteger tanto la seguridad pública como el medio ambiente.
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