El Pleno de la Cámara de Diputados aprobó este martes la reforma que prohíbe la producción, comercialización y distribución de vapeadores, cigarrillos electrónicos y dispositivos electrónicos análogos en México. Esta medida, promovida por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, tiene como objetivo reducir el consumo de sustancias nocivas para la salud y proteger a la población, especialmente a los más jóvenes, de enfermedades respiratorias y adicciones.
¿Por qué se prohíben los vapeadores y cigarrillos electrónicos?
El consumo de cigarrillos electrónicos y vapeadores ha crecido significativamente en México en los últimos años, especialmente entre los jóvenes. Esto ha generado preocupaciones sobre las consecuencias para la salud, ya que se han vinculado a problemas respiratorios, enfermedades pulmonares y otras afecciones graves. En respuesta, el gobierno federal ha decidido tomar medidas más estrictas para evitar que estos productos sigan ganando terreno.
La reforma contempla la prohibición de sistemas electrónicos análogos y sustancias tóxicas como el fentanilo, una droga sintética de alto riesgo. Esta medida se inscribe dentro de los esfuerzos por proteger la salud pública, tal y como lo establece el Artículo 4 de la Constitución.
El debate político y la resistencia de la oposición
La aprobación de esta reforma no estuvo exenta de controversia. Mientras que los diputados de Morena, PT y PVEM apoyaron de manera unánime la reforma, sumando 410 votos a favor, la oposición expresó su preocupación y rechazo a la propuesta.
Gloria Elizabeth Núñez Sánchez, diputada de Movimiento Ciudadano, argumentó que la prohibición no es la solución, sino que se requiere una regulación más estricta para evitar que el comercio de estos productos se desplace al mercado negro, lo que podría poner en peligro la salud pública aún más.
Por otro lado, Margarita García García del PT destacó la importancia de la reforma, afirmando que la medida evitaría miles de muertes relacionadas con enfermedades respiratorias y afecciones pulmonares, sobre todo entre los jóvenes.
El debate también se centró en la comparación de los vapeadores con el fentanilo. Éctor Jaime Ramírez, diputado por el PAN, criticó la decisión de ponerlos al mismo nivel, pues considera que el fentanilo es una droga mucho más peligrosa y adictiva que los vapeadores.
Las implicaciones de la reforma: el mercado negro y la falta de regulación
A pesar del apoyo mayoritario, algunas organizaciones, como México y el mundo Vapeando, se han mostrado en desacuerdo con la prohibición total. Según José Cirión Lee, presidente de la organización, la reforma podría fomentar el mercado negro de cigarrillos electrónicos y vaporizadores, lo que representaría un riesgo para la salud de los consumidores.
Cirión Lee sugiere que, en lugar de una prohibición rotunda, se debería implementar un marco regulatorio que permita la venta controlada de estos dispositivos, asegurando que los consumidores tengan acceso a productos seguros y de calidad. Esta alternativa, argumenta, podría ofrecer una solución viable para quienes buscan una forma menos dañina de consumir nicotina, sin recurrir al tabaco.
La reforma en la Constitución: protección de la salud en México
La reforma presentada por López Obrador incluye cambios significativos en la Constitución mexicana, específicamente en los Artículos 4 y 5, para garantizar una mayor protección a la salud pública. En su nuevo texto, la reforma establece que queda prohibida la producción, distribución, comercialización y venta de cigarrillos electrónicos, vapeadores y otras sustancias ilícitas. Esta reforma se alinea con las políticas públicas del gobierno federal orientadas a combatir el consumo de drogas y sustancias adictivas.
¿Qué depara el futuro para los vapeadores en México?
Con la reforma aprobada, el panorama para los consumidores de vapeadores y cigarrillos electrónicos en México cambiará radicalmente. La medida promete frenar el aumento del consumo de estos productos, pero también abre un debate sobre la viabilidad de prohibirlos sin ofrecer alternativas de regulación.En resumen, los consumidores tendrán que adaptarse a un nuevo marco legal, mientras que el mercado de vapeadores podría sufrir cambios drásticos, favoreciendo el mercado negro o las alternativas no reguladas. A medida que la reforma avance en su implementación, será clave observar los efectos en la salud pública y las reacciones de los ciudadanos y las organizaciones relacionadas con el tema.
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