La Navidad suele ser una época de ilusión para los niños, pero también de gastos desmedidos para muchas familias. Regalos, juguetes, dulces y salidas se acumulan en pocas semanas y el dinero se va. Sin embargo, esta temporada puede transformarse en un momento importante para enseñar a los más pequeños nociones básicas de educación financiera, sin discursos complicados ni lecciones rígidas.
Hablar de dinero con niños no significa quitarle magia a la Navidad. Al contrario, puede ayudarles a entender que detrás de cada regalo hay esfuerzo, planeación y decisiones. Explicarles, con palabras sencillas, que el dinero no es infinito y que elegir implica dejar algo fuera, es una lección que les servirá toda la vida.
Un buen punto de partida es involucrarlos en pequeñas decisiones. Por ejemplo, mostrarles un presupuesto básico para regalos y permitir que participen en la elección: ¿prefieren un solo regalo más grande o varios pequeños? Este ejercicio les enseña a priorizar sin que lo sientan como una imposición.
La asesora en educación financiera familiar Mariana Cordero explica que la Navidad es ideal para introducir estos temas porque “los niños están motivados, observan el consumo y hacen preguntas”. Señala que no se trata de hablar de cifras exactas, sino de conceptos como ahorro, espera y valor. “Cuando un niño entiende que no todo se compra de inmediato, aprende a tolerar la frustración y a planear”, afirma.
Que administren el dinero

Otra herramienta útil es el dinero físico. Darles una cantidad pequeña para que administren durante la temporada, ya sea para regalos simbólicos, intercambios o antojos. Esto les permite experimentar las consecuencias de gastar todo de golpe o de reservar una parte. El aprendizaje ocurre en la práctica, no en el regaño.
También es importante aprovechar la llegada de regalos para reforzar el agradecimiento y el cuidado de lo que se recibe. Enseñarles a valorar los objetos, a no pedir por pedir y a donar juguetes que ya no usan ayuda a construir una relación más sana con el consumo y con el dinero.
Finalmente, la educación financiera en Navidad no debe sentirse como una carga adicional para la familia. Son conversaciones breves, ejemplos cotidianos y pequeños acuerdos que se integran de forma natural. Lo que hoy se enseña con calma y claridad puede evitar problemas financieros en el futuro.
La Navidad pasa rápido, pero las lecciones permanecen. Convertir esta época en un espacio de aprendizaje es un regalo silencioso, pero duradero, para niños y niñas.
ALGUNAS RECOMENDACIONES PRÁCTICAS
- Habla de dinero con naturalidad, sin miedo ni culpa.
- Involucra a los niños en decisiones sencillas de compra.
- Dales pequeñas cantidades para que practiquen administrar.
- Refuerza el valor del ahorro y la espera.
- Promueve el agradecimiento y la donación.


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