Cada 29 de septiembre el mundo pinta de rojo la conciencia colectiva: se conmemora el Día Mundial del Corazón, una fecha que busca recordarnos que el órgano que nunca descansa necesita cuidados urgentes. En México, las cifras no dejan lugar a dudas: las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte, con más de 192 mil fallecimientos registrados en 2024, según el INEGI.
El panorama no es alentador. La Federación Mundial del Corazón revela que estas enfermedades se llevan más vidas que el cáncer y los padecimientos respiratorios juntos. Y, sin embargo, hay una luz al final del túnel: hasta 80% de los casos pueden prevenirse con hábitos saludables.
El enemigo que no avisa
Entre los factores de riesgo, la hipertensión arterial es quizá el más letal. Conocida como la “asesina silenciosa”, está presente en más de 40 millones de mexicanos. El problema es que entre el 50 y 70% de quienes la padecen no lo saben. Y de los que lo saben, solo un tercio mantiene su presión bajo control.
“Si logramos duplicar el número de personas tratadas por hipertensión, podríamos salvar hasta 130 millones de vidas en los próximos 35 años”, aseguró el cardiólogo Antonio Jordán Ríos, del Instituto Nacional de Cardiología.
Mujeres, un corazón más vulnerable
Aunque muchos lo ignoran, las enfermedades cardiovasculares también son un enemigo silencioso para las mujeres: una de cada tres fallece por esta causa, 13 veces más que por cáncer de mama. Lo alarmante es que menos del 20% lo identifica como su mayor riesgo. Factores como el síndrome de ovario poliquístico, la menopausia o la diabetes gestacional incrementan el peligro.
“Es urgente promover la creación de clínicas del corazón para la mujer y políticas públicas con perspectiva de género”, advirtió la cardióloga Jennifer Ann Swain.
La obesidad: un círculo vicioso
El sobrepeso y la obesidad, que afectan al 75% de los adultos mexicanos, forman parte de un ciclo vicioso que multiplica el riesgo cardiovascular. La combinación de obesidad, diabetes, hipertensión y colesterol alto es como una bomba de tiempo que daña corazón, riñones y metabolismo.
Pero la buena noticia es que, con cambios sencillos en el estilo de vida, se puede reducir el riesgo hasta en un 30%. Aquí entra la responsabilidad individual, pero también el entorno: las políticas públicas y el acceso a opciones saludables hacen la diferencia.
RECOMENDACIONES PARA CUIDAR TU CORAZÓN
1. Revisa tu presión arterial al menos una vez al año.
2. Mantén una dieta balanceada, rica en frutas, verduras, cereales integrales y baja en sal.
3. Haz ejercicio 30 minutos diarios, aunque solo sea caminar o bailar.
4. Duerme bien: entre 7 y 8 horas por noche.
5. Evita fumar y reduce el alcohol, son enemigos directos del corazón.
6. Controla el estrés con técnicas de relajación, respiración o actividades recreativas.
7. Acude al médico ante síntomas como mareos, fatiga, falta de aire o dolor en el pecho.
8. Cuida tu peso y vigila tus niveles de glucosa y colesterol.
9. Motiva a tu familia: hábitos saludables compartidos son más fáciles de mantener.


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