miércoles, febrero 18, 2026

Cuidar las playas, un compromiso de todos en el Día Mundial de las Playas

El 20 de septiembre, y en general cada tercer sábado de este mes, el mundo conmemora el Día Mundial de las Playas. Esta fecha fue creada en 1991 por iniciativa de la organización The Ocean Conservancy, inspirada en la campaña internacional de limpieza de costas conocida como International Coastal CleanUp. Con más de 150 países participantes, la efeméride ha trascendido como un recordatorio anual de la urgencia de cuidar uno de los ecosistemas más valiosos: las playas.

Desde entonces, millones de voluntarios se han sumado a jornadas de limpieza que no sólo recogen toneladas de basura, sino que también visibilizan la estrecha relación entre las personas, los mares y la salud del planeta. Hoy, más de tres décadas después, el llamado sigue vigente.

La importancia de cuidar las playas

Las playas son mucho más que espacios de recreación. Funcionan como barreras naturales contra tormentas, ayudan a regular el clima y son hábitats de especies clave como tortugas marinas, aves costeras y peces. Además, son motores de las economías locales: según la Organización Mundial del Turismo, en países como México, España o Tailandia, representan una gran parte de la actividad turística y del ingreso nacional.

Sin embargo, su relevancia no se limita al turismo o a la economía. También cumplen funciones ecológicas esenciales, como la filtración de agua, el intercambio de nutrientes y el resguardo de biodiversidad. Cada grano de arena y cada fragmento de manglar cumplen un papel en el equilibrio natural.

Principales amenazas en la actualidad

A lo largo de los años, las amenazas contra las playas han evolucionado. En los años noventa, el problema más visible era la basura sólida —principalmente plásticos— arrojada al mar. Tres décadas después, los riesgos se multiplican:

Contaminación por plásticos y microplásticos: la ONU estima que cada año llegan al mar 11 millones de toneladas de plásticos, que terminan fragmentándose en partículas imposibles de recoger.

Cambio climático y erosión costera: el aumento del nivel del mar, junto con tormentas más intensas, provoca la pérdida de arena y la desaparición de zonas costeras enteras.

Urbanización desmedida: el crecimiento de hoteles, desarrollos inmobiliarios y carreteras junto a la costa altera los ecosistemas y destruye manglares.

Turismo irresponsable: el uso excesivo de protectores solares no biodegradables, fogatas en la arena o la presencia de vehículos en playas vírgenes, dejan huellas visibles en el entorno.

Pesca y actividades extractivas: en muchos países, las prácticas ilegales o sin regulación ponen en riesgo tanto la fauna marina como la economía pesquera local.

“Cuidar las playas no es una moda ni una actividad de un solo día; es un compromiso permanente que empieza con lo que hacemos en casa. Cada botella que dejamos de tirar, cada bolsa que reutilizamos, cuenta en la salud del océano”, señala la bióloga marina Alejandra Martínez, especialista en conservación costera.

El papel de las nuevas generaciones

Un aspecto esperanzador es la participación juvenil. Estudiantes, colectivos ambientalistas y voluntarios han tomado la bandera de la conservación costera. Movimientos como Fridays for Future y grupos locales en Quintana Roo, Colombia o Filipinas demuestran que las nuevas generaciones entienden que el futuro de las playas está ligado a su propio futuro.

“Cuando un joven se suma a una jornada de limpieza y ve todo lo que se saca en unas horas, entiende el tamaño del problema. Eso transforma su forma de consumir y de vivir”, explica la bióloga Alejandra Martínez.

Sin embargo, el Día Mundial de las Playas no se trata únicamente de limpiar la arena una vez al año. Es un recordatorio de que mares y costas son frágiles, pero también resilientes, siempre que la sociedad y los gobiernos trabajen juntos.

“Cada grano de arena protegido es una inversión en el futuro. La playa no es un basurero, es un tesoro compartido”, agrega la especialista.

BALANCE DESDE 1991: AVANCES Y RETROCESOS

En más de 30 años de esta efeméride, los logros son visibles, aunque aún insuficientes:

  • Conciencia ciudadana: millones de personas en todo el mundo participan cada septiembre en la limpieza de playas, logrando retirar toneladas de desechos.
  • Políticas públicas: varios países han implementado leyes contra los plásticos de un solo uso, como prohibiciones de bolsas en supermercados o regulaciones sobre popotes.
  • Turismo sustentable: el concepto ha ganado fuerza, con hoteles y complejos que buscan certificaciones ambientales y promueven prácticas responsables.
  • Desafíos persistentes: la producción mundial de plásticos sigue creciendo, la urbanización costera se acelera en regiones turísticas y el cambio climático amenaza con modificar de manera irreversible la línea de costa en países insulares y litorales como México.

RETOS DE CARA AL FUTURO

El Día Mundial de las Playas también invita a reflexionar en los retos que vienen:

  • Combatir el cambio climático: reducir emisiones de gases de efecto invernadero es esencial para frenar la erosión y el aumento del nivel del mar.
  • Conservar manglares y arrecifes: sin ellos, las playas quedan desprotegidas frente a tormentas y huracanes.
  • Regular el turismo masivo: establecer límites de carga en playas muy visitadas para evitar la saturación.
  • Incentivar la economía circular: promover la reutilización de materiales y la reducción de residuos desde las empresas.

LO QUE PODEMOS HACER COMO CIUDADANOS

Aunque los grandes cambios requieren políticas públicas, los ciudadanos también tienen un papel crucial. Acciones pequeñas generan un impacto real cuando se suman:

  • Reducir el uso de plásticos de un solo uso como bolsas, popotes o cubiertos.
  • Participar en jornadas de limpieza de playas, que suelen organizar tanto colectivos ciudadanos como autoridades ambientales.
  • Respetar las áreas naturales protegidas, evitando ingresar a zonas de anidación de tortugas o arrancar plantas costeras.
  • Elegir productos biodegradables, desde protectores solares hasta detergentes, para disminuir la contaminación del agua.
  • Denunciar vertimientos ilegales o construcciones irregulares, usando los canales disponibles en cada municipio o estado.
Paco Marín
Paco Marín
Paco Marín es un periodista egresado en Comunicación y Periodismo por la Universidad Latinoamericana. Su experiencia abarca una amplia gama de temas críticos como salud, política, medio ambiente, infraestructura y educación, lo que le confiere un conocimiento diverso y una perspectiva integral en sus contribuciones. Su formación académica y experiencia práctica fortalecen la fiabilidad y experticia del contenido que genera.
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