El consumo de cristal se ha convertido en uno de los principales problemas de adicciones en Quintana Roo, donde aproximadamente seis de cada diez personas que ingresaron a centros de rehabilitación durante 2025 presentaban problemas relacionados con esta sustancia, de acuerdo con información de la Comisión Estatal de Salud Mental y Adicciones.
Óscar Francisco Guzmán Zerecero, titular de este organismo, advirtió que el problema no puede enfrentarse únicamente mediante operativos contra el narcotráfico, ya que también es necesario atender los factores emocionales, familiares y sociales que pueden favorecer el inicio del consumo de drogas.
El funcionario explicó que las experiencias adversas durante la infancia, como la violencia en el hogar, la falta de acompañamiento familiar y el abuso sexual, pueden aumentar la vulnerabilidad de las personas frente a las adicciones.
Por ello, consideró indispensable fortalecer los programas de prevención, facilitar el acceso a servicios de salud mental y detectar oportunamente las situaciones que ponen en riesgo el bienestar de niñas, niños y adolescentes.
Aunque reconoció la importancia de las acciones de seguridad para combatir la distribución de sustancias ilícitas, señaló que una estrategia integral también debe atender las circunstancias que llevan a una persona a consumir drogas y las dificultades que enfrenta para abandonar esa dependencia.
Cristal, principal problema entre quienes ingresan a rehabilitación
De acuerdo con los datos correspondientes a 2025, aproximadamente el 60% de las personas que ingresaron a centros de rehabilitación en Quintana Roo presentaban problemas relacionados principalmente con el consumo de cristal.
Esta proporción refleja la presencia de la sustancia entre quienes buscan o reciben atención por adicciones, aunque no significa que seis de cada diez habitantes del estado consuman esta droga.
El cristal es una presentación de la metanfetamina, una sustancia estimulante que actúa sobre el sistema nervioso central y cuyo consumo puede provocar dependencia y afectaciones importantes a la salud física y mental.
Entre sus posibles consecuencias se encuentran alteraciones del sueño, ansiedad, irritabilidad, problemas cardiovasculares y dificultades para mantener relaciones familiares, laborales y sociales.
El problema también se ha identificado en otras entidades de la península de Yucatán. Como documentó anteriormente La Verdad Noticias, especialistas advirtieron sobre los riesgos del consumo de cristal mezclado con fentanilo entre jóvenes de Yucatán, una combinación que puede incrementar considerablemente los daños a la salud.
La elevada proporción de ingresos a rehabilitación relacionados con el cristal representa un desafío para los servicios de atención a las adicciones, debido a la necesidad de ofrecer tratamientos especializados y acompañamiento durante la recuperación.
Guzmán Zerecero señaló que el problema requiere una respuesta que vaya más allá de combatir la disponibilidad de drogas, pues también es necesario comprender las circunstancias que favorecen su consumo.
Violencia familiar y abuso infantil pueden aumentar la vulnerabilidad
Uno de los principales aspectos señalados por el comisionado estatal es la relación entre las experiencias adversas durante la infancia y el riesgo de desarrollar problemas de consumo de sustancias.
Entre estas situaciones mencionó la violencia dentro del hogar, la ausencia de acompañamiento familiar y el abuso sexual infantil.
Explicó que estas experiencias pueden afectar el bienestar emocional y generar condiciones de vulnerabilidad que, en determinadas circunstancias, favorecen comportamientos perjudiciales durante la adolescencia o la vida adulta.
Sin embargo, haber vivido una situación de violencia o abuso no significa que una persona necesariamente desarrollará una adicción, ya que intervienen diferentes factores individuales, familiares y sociales.
La violencia familiar representa una problemática que también ha requerido la intervención de las autoridades de Quintana Roo. En junio de 2025, La Verdad Noticias informó sobre la vinculación a proceso de 20 personas por delitos relacionados con violencia familiar y otras agresiones, en distintos municipios de la entidad.
Aunque estos casos no pueden relacionarse directamente con el desarrollo de adicciones, muestran la importancia de atender los entornos familiares donde existen situaciones de violencia.
Por esta razón, Guzmán Zerecero consideró fundamental identificar oportunamente estos problemas y facilitar el acceso a servicios psicológicos que permitan atender sus consecuencias emocionales.
La prevención también implica fortalecer los entornos familiares, promover relaciones de confianza y ofrecer espacios seguros donde niñas, niños y adolescentes puedan solicitar ayuda.
Consumo de alcohol también afecta la convivencia familiar
El comisionado estatal advirtió que la atención a las adicciones no debe concentrarse exclusivamente en las drogas ilegales, pues el consumo de alcohol también puede generar consecuencias importantes dentro de los hogares.
Señaló que los problemas relacionados con esta sustancia deben formar parte del análisis de los factores que intervienen en el inicio y la persistencia del consumo de drogas.
El consumo perjudicial de alcohol puede estar asociado con conflictos familiares, dificultades económicas, problemas de salud y situaciones de violencia, especialmente cuando no existe atención oportuna.
Estas circunstancias pueden afectar la estabilidad emocional de los integrantes del hogar, incluidos niñas, niños y adolescentes.
Por ello, el funcionario consideró necesario impulsar acciones preventivas que permitan identificar tanto los problemas de consumo como las condiciones familiares que requieren acompañamiento profesional.
La atención psicológica, la orientación a familiares y los programas comunitarios representan herramientas para intervenir antes de que los problemas se agraven.
Operativos contra el narcotráfico no son suficientes
Aunque las acciones de seguridad pública forman parte de la respuesta institucional frente al tráfico y la distribución de drogas, Guzmán Zerecero sostuvo que estas medidas deben complementarse con estrategias de salud pública.
El funcionario reconoció el trabajo de la Fiscalía y las corporaciones policiales para contener las actividades relacionadas con el crimen organizado.
Sin embargo, explicó que combatir la comercialización de sustancias no resuelve por sí mismo los factores que llevan a las personas a desarrollar una dependencia.
Desde esta perspectiva, la prevención debe comenzar durante la infancia, mediante programas que permitan identificar situaciones de riesgo y fortalecer las habilidades emocionales y sociales.
También es necesario garantizar que las personas con problemas de consumo puedan acceder a atención especializada sin enfrentar barreras que retrasen su tratamiento.
La recuperación de una adicción puede requerir acompañamiento psicológico, atención médica y participación familiar, dependiendo de las necesidades de cada paciente.
En Quintana Roo se han impulsado proyectos para ampliar las alternativas de tratamiento. Recientemente, La Verdad Noticias informó sobre la inauguración de un centro de rehabilitación en Cozumel, que ofrecerá atención médica, psicológica, programas de desintoxicación y acompañamiento familiar para personas con problemas de adicción.
Este tipo de servicios forma parte de las medidas que pueden complementar las acciones de seguridad pública, al atender directamente a quienes enfrentan problemas de dependencia.
Prevención desde la infancia, clave para enfrentar las adicciones
Para el comisionado estatal, una de las prioridades debe ser fortalecer los mecanismos de detección temprana de problemas emocionales y situaciones de violencia que afectan a niñas, niños y adolescentes.
Esto implica promover la participación de las familias, las escuelas y las instituciones de salud para identificar señales de alerta y facilitar la atención profesional.
La intervención temprana puede ayudar a reducir factores de riesgo y ofrecer herramientas para enfrentar situaciones difíciles sin recurrir al consumo de sustancias.
De acuerdo con la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama), los Centros Comunitarios de Salud Mental y Adicciones ofrecen servicios de detección oportuna, tratamiento, orientación familiar y prevención del consumo de sustancias.
Estos espacios permiten que las personas con problemas relacionados con el consumo de drogas o con su salud mental soliciten una valoración y reciban atención de acuerdo con sus necesidades.
La institución federal también contempla actividades comunitarias, pláticas y talleres para fortalecer la prevención y facilitar el acceso a información sobre las adicciones.
Asimismo, Guzmán Zerecero destacó la importancia de ampliar el acceso a servicios especializados en salud mental y adicciones, particularmente para quienes ya presentan problemas de dependencia.
El reto, explicó, consiste en desarrollar una respuesta institucional que combine las acciones de seguridad con la prevención, el tratamiento y el acompañamiento familiar.
Los datos de 2025, que muestran que aproximadamente seis de cada diez ingresos a rehabilitación estuvieron relacionados principalmente con el cristal, evidencian la necesidad de fortalecer la atención a las adicciones en Quintana Roo, sin dejar de lado las condiciones sociales y emocionales que pueden influir en el consumo.




