El Ayuntamiento de Benito Juárez ha lanzado una ofensiva contra el crecimiento urbano ilegal, clausurando cuatro desarrollos inmobiliarios irregulares y manteniendo a un quinto bajo investigación. Estas acciones se centran en las zonas de alta plusvalía como la avenida Huayacán y los alrededores del aeropuerto.
Las autoridades de Cancún han puesto en marcha un operativo de mano dura contra la venta fraudulenta de terrenos y el desarrollo urbano incontrolado que amenaza el futuro ordenado de la ciudad. Como resultado, cuatro desarrollos irregulares han sido clausurados y uno más se encuentra bajo la lupa de las autoridades. Además, se han interpuesto tres denuncias penales contra los responsables.
La estrategia, coordinada entre el Ayuntamiento de Benito Juárez, la Procuraduría de Protección al Ambiente (PPA) y la Secretaría de Seguridad Ciudadana, se enfoca en las áreas de mayor crecimiento y especulación de la ciudad, principalmente en la zona de la avenida Huayacán y las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de Cancún.
El iceberg de la irregularidad: 260 asentamientos
Aunque la acción contra estos cinco desarrollos es un paso significativo, representa apenas la punta del iceberg. Cifras oficiales estiman la existencia de aproximadamente 260 asentamientos irregulares en todo el municipio de Benito Juárez. Esta alarmante cifra revela una problemática de dos caras: por un lado, los nuevos desarrolladores fraudulentos que venden lotes sin certeza jurídica ni servicios; por otro, colonias enteras que llevan años luchando por su regularización y el acceso a servicios básicos como agua, drenaje y electricidad.
La Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) ha señalado que parte del problema radica en la complejidad y lentitud para obtener permisos oficiales, especialmente las Manifestaciones de Impacto Ambiental de la SEMARNAT. Este cuello de botella institucional crea un vacío que es explotado por operadores ilegales.
El drama humano detrás del fraude inmobiliario
Detrás de cada lote irregular vendido hay una historia de familias que invierten los ahorros de toda una vida en la promesa de un patrimonio, solo para descubrir que han sido estafadas. Compran terrenos sin escrituras, sin acceso a servicios básicos y sin ninguna garantía legal, quedando atrapadas en un limbo urbano.
El gobierno municipal, a través de programas como el de «Regularización para el Bienestar Patrimonial», intenta llevar servicios a las colonias ya establecidas, pero la ofensiva actual busca cortar el problema de raíz, frenando a quienes se enriquecen a costa del sueño y la necesidad de vivienda de miles de personas.
Este operativo no solo busca poner orden en el caótico mapa de crecimiento de Cancún, sino también hacer justicia a las innumerables víctimas de un mercado inmobiliario en la sombra que ha proliferado durante años.


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