CJNG y el regalo de la violencia disfrazada de caridad
Desde hace años, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha implementado una estrategia que mezcla acciones aparentemente “caritativas” con una demostración de poder territorial. En eventos cuidadosamente organizados, esta organización reparte juguetes, despensas y hasta financia festividades en comunidades marginadas de Michoacán, Jalisco, Veracruz y otras entidades.
Sin embargo, detrás de estos gestos, se esconde un mensaje alarmante: el debilitamiento de las capacidades del Estado y la normalización del crimen organizado en el tejido social.
El poder simbólico detrás de los regalos
Los actos del CJNG no son espontáneos ni desinteresados. De acuerdo con expertos en criminología y análisis del narcotráfico, estas acciones persiguen múltiples objetivos:
- Ganar legitimidad: Generan simpatía y lealtad entre los pobladores más vulnerables.
- Exhibir control territorial: Envían un mensaje claro a grupos rivales y a las autoridades sobre quién manda en la región.
- Demostrar fuerza mediática: Las imágenes de sus actos se difunden ampliamente, reforzando su narrativa de poder.
Un ejemplo claro ocurrió el 10 de diciembre de 2024, cuando en Coalcomán, Michoacán, el CJNG organizó una celebración pública durante el aniversario del municipio, incluyendo peleas de gallos, música y regalos, todo acompañado de mensajes de agradecimiento al líder del cártel, Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho».
La relación entre comunidades vulnerables y el crimen organizado
El impacto de estas acciones es más profundo en comunidades donde el Estado no logra garantizar servicios básicos o seguridad.
Factores clave que favorecen estas dinámicas:
- Pobreza extrema: La falta de oportunidades convierte a estas comunidades en terreno fértil para el reclutamiento.
- Ausencia estatal: La falta de infraestructura y programas sociales deja un vacío que los cárteles llenan.
- Cultura de la normalización: Música, series de televisión y videojuegos glorifican la vida del crimen, creando un entorno que valida estas prácticas.
¿Por qué es peligroso ignorar esta estrategia?
La repetición de estos actos en Michoacán, Jalisco y Veracruz no solo expone la fragilidad institucional, sino que también profundiza la erosión del tejido social.
Impactos a corto y largo plazo:
- Legitimación del crimen: Las comunidades comienzan a ver a los cárteles como benefactores en lugar de criminales.
- Desconfianza hacia las autoridades: La falta de acción efectiva genera apatía y complica la cooperación ciudadana.
- Generaciones normalizadas: Niños que crecen viendo al crimen organizado como una fuente de apoyo o ejemplo.
La respuesta del gobierno y sociedad
Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum y diversos líderes estatales y federales han condenado los hechos, las acciones concretas han sido insuficientes.
Medidas urgentes:
- Supervisión estricta: Monitoreo continuo de las actividades municipales y estatales en regiones vulnerables.
- Reconstrucción del tejido social: Implementar programas que fortalezcan las oportunidades educativas y laborales en estas comunidades.
- Regulación cultural: Limitar la glorificación del crimen en música, series y videojuegos.
- Fortalecimiento institucional: Garantizar la integridad de las fuerzas policiales y funcionarios locales.
Un mensaje para México
La presencia del CJNG repartiendo regalos y organizando eventos no es un acto de caridad, es un desafío directo al Estado y la sociedad mexicana.
Ignorar estas acciones es permitir que el crimen organizado continúe ganando terreno, no solo físicamente, sino también en la percepción social. Urge una respuesta integral que no solo ataque los síntomas, sino que también se enfoque en las causas profundas que permiten su expansión.El 2025 debe ser el año en que México tome en serio la reconstrucción de su tejido social y reafirme el papel del Estado como garante del bienestar y la justicia.
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