El Día Mundial de la Lucha Contra el Sida (1 de diciembre) es una fecha para recordar a la población sobre la importancia de la prevención y la detección oportuna del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), cuya progresión sin tratamiento puede derivar en el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (sida).
En la península de Yucatán, el VIH continúa siendo uno de los principales problemas de salud pública, ya que en lo que va del año, al menos cinco personas al día han sido diagnosticadas con este virus mediante pruebas especializadas realizadas por los sistemas de salud federales y estatales.
De acuerdo con el Informe de Vigilancia Epidemiológica de la Secretaría de Salud del Gobierno Federal, hasta el 16 de noviembre se han confirmado mediante pruebas 1,626 casos positivos de VIH en la región.
A nivel peninsular, Quintana Roo es el estado que lidera en casos diagnosticados. En este periodo, la entidad confirmó 922 casos nuevos de VIH que, en comparación con las cifras del año pasado, representan un aumento del 10 por ciento. A estas cifras le sigue Campeche que, a diferencia de los 119 casos confirmados en 2023, subió a 217. Por su parte, Yucatán ocupa el tercer lugar con 487 casos nuevos. Esta cifra llama la atención ya que, en comparación con los 519 casos diagnosticados durante el mismo periodo del año pasado, muestra una reducción del 6 por ciento en los casos positivos.
Quintana Roo en el top 5 del país
Quintana Roo es uno de los estados donde la circulación del VIH y el índice de contagios se mantienen por encima de la media nacional. Este comportamiento lo ha colocado entre los cinco estados de México con más casos diagnosticados, lo que genera una preocupación por el hecho de que un gran número de personas vive con el virus sin saberlo.
Hasta el último corte de la Secretaría de Salud sobre casos confirmados de VIH en el año, Quintana Roo se posiciona por debajo del Estado de México (2,401), Veracruz (1,321), Ciudad de México (1,113) y Jalisco (994).
De acuerdo con el infectólogo Alejandro Muñiz, Quintana Roo ha mantenido esta posición durante más de una década debido a diversos factores, entre los que destacan la alta movilidad y la falta de campañas de concientización por parte del sector público de salud.
“Es un problema que va de la mano con el turismo, el flujo de nacionalidades que llegan al destino es parte de la naturaleza de ciudades turísticas de este tipo. De hecho, las estadísticas nacionales posicionan a estados grandes donde la movilidad es igual o mayor a la del estado.
“También aquí me gustaría puntualizar el hecho de las campañas de concientización por los gobiernos. Es un tema que necesita ser reforzado, no solo basta con hacer una publicación en redes sociales sobre campañas, hay que aplicar estrategias más contundentes para la detección temprana del virus”, mencionó.
Otro de los factores que ha contribuido a los números en el Caribe mexicano es la educación y cultura en temas de salud sexual de la población.
“El estilo de vida que se lleva a cabo en los destinos turísticos de Quintana Roo que hoy están en los primeros lugares son nocturnos, el consumo de drogas, los encuentros casuales y las prácticas sexuales de alto riesgo también han contribuido a las estadísticas. El VIH no es responsabilidad solo de las autoridades, es de todos”, dijo.
Alejandro Múñiz recordó que el VIH es un virus altamente transmisible, pero su principal problema radica en que, al ingresar al organismo, puede permanecer durante años sin mostrar signos ni síntomas. Es solo cuando alcanza etapas avanzadas que se presentan cuadros infecciosos complicados, los cuales ponen en riesgo la vida de la persona.
“La única forma de dar con el virus es con las pruebas diagnósticas, no hay de otra. Este virus puede vivir en silencio por hasta más de 10 años. Tenemos que ganarle tiempo al virus, por eso, si se tienen prácticas sexuales en donde no hubo protección, hay que realizarse la prueba. Lo recomendable es a los 23 días, ya que es en ese periodo cuando las pruebas detectan el virus. No hay que esperar a que la enfermedad avance a etapas en donde se comprometa el sistema inmunológico y que lleguen infecciones oportunistas que nos compliquen el estado de salud”, mencionó el infectólogo.
LENACAPAVIR, EL FUTURO EN LA PREVENCIÓN DEL VIH
A más de 40 años de haber sido notificado el primer caso de VIH en el mundo, la industria farmacéutica ha trabajado intensamente en el desarrollo de medicamentos y vacunas para prevenir la infección. Todo parece indicar que tantos años de investigación han dado frutos con la creación de la vacuna Lenacapavir.
Esta vacuna desarrollada por la farmacéutica Gilead ha demostrado en sus estudios clínicos tener una eficacia del 100 por ciento y consiste en la aplicación de dos inyecciones anuales, una cada seis meses, para prevenir el contagio del VIH en pacientes sanos.
El costo de cada vacuna es de 400 mil pesos, lo que significa que el tratamiento tendría un costo de 800 mil pesos al año para una persona. Sin embargo, la farmacéutica se encuentra negociando con países como México, Brasil, Argentina y Perú en donde el índice de contagio del VIH es mayor, para venderlos a un precio más accesible.
“Se ha hablado mucho de esta vacuna y podría ser una buena herramienta que supliría la Profilaxis de Pre Exposición (PrEP), pero aquí en México tendría que ser avalada por los órganos correspondientes y, sobre todo, que el gobierno esté interesado destinar recursos para adquirir esta vacuna”, mencionó Alejandro Múñiz.
La PrEP, en tanto, es una estrategia de prevención contra el VIH que consiste en el uso de medicamentos antirretrovirales por personas sanas que están en alto riesgo de adquirirlo. Al tomar PrEP diariamente según las indicaciones médicas, se crea una barrera que impide que el VIH se establezca y se reproduzca en el organismo en caso de exposición. Estudios han demostrado que, cuando se utiliza de manera correcta y constante, la PrEP puede reducir el riesgo de transmisión sexual del VIH en más del 99% y en un 74% en personas que se inyectan drogas.
Este método es especialmente recomendado para individuos en situaciones de alto riesgo, como personas con parejas seropositivas, quienes tienen relaciones sexuales sin protección con múltiples parejas o quienes comparten agujas para el consumo de drogas. Sin embargo, la PrEP no protege contra otras infecciones de transmisión sexual ni contra embarazos no deseados, por lo que se recomienda complementarla con el uso de preservativos.


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