Varios museos del INAH cierran sus puertas por falta de personal de seguridad, provocando la renuncia del director del área y un debate sobre la protección del patrimonio.
Una crisis operativa ha golpeado al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH): el cierre de varios museos por falta de guardias de seguridad ha provocado la dimisión de su director de seguridad y ha encendido las alarmas sobre la protección del patrimonio cultural de México.
El patrimonio cultural de México, uno de los pilares de la identidad y el atractivo turístico del país, enfrenta una situación alarmante. Varios museos bajo la administración del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se han visto forzados a cerrar sus puertas al público, no por restauración ni por falta de presupuesto para exhibiciones, sino por una razón más básica y preocupante: la falta de personal de seguridad para resguardar las instalaciones y sus valiosas colecciones.
La crisis escaló a tal punto que provocó la renuncia del director de Seguridad del INAH, Pedro Sánchez Nava, según confirmaron fuentes oficiales. El problema de fondo, según se ha informado, radica en «problemas en la licitación a una empresa privada» que debía proveer los servicios de vigilancia. Este fallo administrativo ha dejado a importantes recintos culturales en un estado de vulnerabilidad.
Como medida de emergencia, el gobierno ha confirmado que la Policía Auxiliar de la Ciudad de México asumirá temporalmente las labores de protección en los museos afectados, una solución provisional mientras se resuelve el problema contractual de fondo.
Sugerencia: Una imagen de un museo importante con las puertas cerradas y un letrero de «Cerrado temporalmente», que capture la frustración y el impacto de la noticia.
Un contraste que genera debate
Este episodio ha generado una ola de críticas y preocupación en el sector cultural y entre la ciudadanía. La situación contrasta fuertemente con los grandes anuncios del gobierno en otras áreas, como los multimillonarios planes de inversión en infraestructura y los ambiciosos programas de seguridad.
La pregunta que muchos se hacen es cómo una función tan esencial como la vigilancia de los tesoros nacionales puede fallar por un problema burocrático. Este incidente alimenta la percepción de que, mientras se destinan enormes recursos a proyectos emblemáticos, áreas fundamentales como la cultura podrían estar siendo descuidadas.
El columnista Salvador Camarena, en una reflexión citada por medios como El País, capturó el sentir de muchos al hablar de un país del «nadie sabe, nadie supo», donde la responsabilidad por fallos gubernamentales, como el cierre de museos en plena temporada turística, parece diluirse.
«¿Quién es responsable de que los museos cierren cuando hay más turistas?», una pregunta que resuena en el debate público y que apunta a una exigencia de mayor rendición de cuentas.
Impacto en el turismo y la imagen nacional
El cierre de museos, aunque sea temporal, tiene un impacto directo en la experiencia de miles de turistas nacionales y extranjeros, y afecta la imagen de México como potencia cultural. En un momento en que el turismo es una pieza clave para la recuperación económica y el gobierno busca posicionar al país como uno de los principales destinos del mundo, este tipo de fallos operativos resultan particularmente dañinos.
La crisis en el INAH sirve como un llamado de atención sobre la importancia de una gestión pública eficiente y la necesidad de asegurar que la protección del patrimonio no sea una víctima de la burocracia. La cultura, argumentan los expertos, no es un lujo, sino una parte esencial de la infraestructura de la nación, y su salvaguarda debe ser una prioridad incuestionable. La pronta reapertura y la garantía de seguridad en todos los recintos del INAH será la prueba de fuego para las autoridades.


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