Integrantes del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la Presa La Parota (Cecop) solicitaron la realización de una asamblea general con la representación de los 47 pueblos que integran los Bienes Comunales de Cacahuatepec. El objetivo es que las autoridades escuchen las necesidades de agua potable y otras carencias de los poblados antes de iniciar la construcción de tres pozos radiales en el río Papagayo, destinados a incrementar el suministro de agua hacia la ciudad de Acapulco.
El Cecop acusa que las obras se están llevando a cabo sin la anuencia de los pueblos y sin considerar el impacto ambiental, lo que califican como una acción ilegal e injusta.
Falta de consulta y permisos
Los comuneros denunciaron que las autoridades han comenzado las obras sin permiso de las 47 localidades y sin la manifestación de impacto ambiental, un requisito esencial para proyectos de esta magnitud. La construcción de los pozos radiales preocupa a los pobladores por el posible efecto sobre los recursos hídricos locales y la vida comunitaria de Cacahuatepec.
El Cecop insistió en la necesidad de una consulta directa a los pueblos, recordando que cualquier decisión que afecte el acceso al agua debe considerar la opinión de las comunidades involucradas.
Incumplimiento de autoridades
El domingo por la mañana se llevó a cabo un encuentro en el embarcardero de Fraile, donde los habitantes esperaban reunirse con personal de la Conagua y la Capama, quienes se habían comprometido previamente tras la suspensión de los trabajos el viernes.
Sin embargo, los directivos de ambas instituciones no se presentaron, lo que generó indignación entre los pobladores. Los habitantes lamentaron la falta de compromiso de los ingenieros y advirtieron que no aceptarán compensaciones económicas a cambio de permitir que continúe el proyecto.
Movilización y resistencia comunitaria
Durante la reunión, los pobladores de diversas comunidades, como El Cantón, Cruces de Cacahuatepec, El Rincón, Carrizo, Ilamos, Parotillas, Concepción, Aguacaliente, Salsipuedes, Tasajeras, Amatillo, San Antonio y Chanecas, expresaron su determinación de proteger legalmente sus territorios.
Al grito de «¡la tierra no se vende, se ama y se defiende; Marcos vive y vive, la lucha sigue y sigue!«, los comuneros manifestaron que continuarán su resistencia ante la intervención de las autoridades y que la lucha del Cecop sigue vigente.
Los pobladores hicieron un llamado a mantener la unidad y organización, reiterando su disposición de defender los recursos naturales de sus comunidades y asegurar que se respeten sus derechos.
Vigilancia de los terrenos y maquinaria
El sitio donde la Conagua mantenía el campamento con maquinaria pesada y tres camiones, a la altura de Aguacaliente, permanece bajo vigilancia de los comuneros. El viernes pasado, la paraestatal retiró su equipo debido a los reclamos de los pobladores, pero estos advierten que continuarán monitoreando la zona para evitar que se retomen los trabajos sin consulta previa.
La vigilancia de los terrenos es parte de la estrategia del Cecop para garantizar que las decisiones sobre recursos hídricos se tomen con transparencia y respeto a la comunidad.
Reivindicación de derechos y sostenibilidad
El Cecop enfatiza que el acceso al agua potable y la protección del medio ambiente son derechos fundamentales de las comunidades de Cacahuatepec. Las acciones de resistencia buscan garantizar que cualquier proyecto, como la construcción de pozos radiales, se lleve a cabo de manera legal, participativa y sustentable.
Los integrantes del consejo subrayan que la defensa de la tierra y los recursos naturales no es solo un asunto local, sino un modelo de participación ciudadana y protección ambiental que debe servir como ejemplo para otros pueblos que enfrentan conflictos similares.
Unión y vigilancia comunitaria
La exigencia del Cecop refleja la importancia de la consulta ciudadana y la participación activa de las comunidades en decisiones que afectan sus recursos y territorio. Con movilización pacífica, vigilancia de los terrenos y acciones legales, los pueblos buscan proteger sus derechos y asegurar que la gestión del agua en Acapulco respete tanto la ley como las necesidades de los habitantes locales.
La situación en Cacahuatepec pone de manifiesto la tensión entre autoridades y comunidades, y la relevancia de respetar la voz de los pueblos antes de implementar proyectos de infraestructura que impacten directamente en su vida cotidiana y medio ambiente.


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