La Ciudad de México vive este lunes un estado de parálisis casi total. Un diluvio de proporciones históricas ha desatado el caos, activando la Alerta Naranja en 11 alcaldías y provocando inundaciones severas que han colapsado el sistema de transporte y sumergido vialidades críticas, afectando la vida de millones de capitalinos.
Lo que comenzó como una tarde lluviosa se ha convertido en una emergencia urbana de gran escala. La furia de Tláloc, como muchos capitalinos la llaman, ha puesto en jaque la infraestructura de una de las ciudades más grandes del mundo, demostrando su fragilidad ante los embates de un clima cada vez más extremo.
El diluvio: epicentros de la inundación y Alerta Naranja
La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) elevó el nivel de alerta a Naranja para 11 alcaldías y mantuvo la Amarilla para otras demarcaciones, advirtiendo sobre la persistencia de lluvias fuertes y la posible caída de granizo.
Las zonas más críticas se concentran en el oriente y sur de la ciudad:
* Iztapalapa: Es el epicentro del desastre. La Central de Abasto (CEDA), el mercado mayorista más grande del mundo y un pilar de la economía de la ciudad, se encuentra severamente inundada. Las imágenes de pasillos convertidos en canales y camionetas de carga flotando son un testimonio de la magnitud del problema, que no es solo de movilidad, sino de seguridad alimentaria y pérdidas económicas millonarias.
* Vialidades colapsadas: Arterias vitales como el Circuito Interior en su paso a desnivel de Calzada de Guadalupe, el Viaducto Miguel Alemán y la Calzada Ignacio Zaragoza están intransitables por encharcamientos que en algunos puntos superan el metro de altura.
Colapso de la movilidad: un Metro ahogado y calles convertidas en estacionamientos
El sistema de transporte público, la columna vertebral de la movilidad para millones, ha sucumbido ante el agua.
* Metro en crisis: El Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro implementó la «marcha de seguridad» por lluvia en al menos 10 líneas, incluyendo las vitales Líneas 2, 3, 4, 5, 8, 9, A y B. Esto se traduce en un avance de trenes extremadamente lento, andenes saturados a niveles peligrosos y la desesperación de los usuarios. Reportes de humo en estaciones como Niños Héroes (Línea 3) y la inundación de vías en la Línea 6 han agravado la situación.
* Caos vehicular: En la superficie, la situación no es mejor. Además de las inundaciones, incidentes como el de un tráiler que quedó atorado en un puente vehicular en la Avenida Centenario, en la alcaldía Gustavo A. Madero, han terminado de estrangular la circulación en los límites con el Estado de México.
El drama humano: atrapados, rescatados y damnificados
Detrás de las cifras y los reportes viales, se encuentran las historias de miles de capitalinos. Las redes sociales y los servicios de emergencia se han llenado de relatos de:
* Conductores atrapados: Personas que quedaron varadas dentro de sus vehículos en los bajos puentes inundados, esperando por horas a ser rescatados por bomberos y personal de Protección Civil.
* Hogares perdidos: Testimonios desgarradores de familias en colonias de Iztapalapa y otras alcaldías que han visto cómo el agua, mezclada con drenaje, invade sus casas, destruyendo muebles, electrodomésticos y años de esfuerzo.
«Se me echó a perder mi sala, el refrigerador, lavadora, ropa… además es agua puerca, es chapopote y huele muy asqueroso», lamentaba una vecina de la colonia Ejército de Oriente en Iztapalapa.
El caos de este lunes es un duro golpe de realidad. No se trata de una simple lluvia fuerte, sino de la evidencia de un sistema de drenaje y una planificación urbana superados por la nueva realidad climática. Hoy, millones de capitalinos no solo enfrentan el reto de llegar a sus destinos, sino de navegar una ciudad que, por momentos, ha sido vencida por el agua.


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