CCH Sur refuerza la seguridad con credencial digital obligatoria
Tras semanas de tensión y movilizaciones estudiantiles, el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur avanza en la implementación de nuevas medidas de seguridad acordadas con la comunidad tras el asesinato del alumno Jesús Israel. Como parte de estas acciones, a partir del 5 de noviembre comenzará la toma de fotografías para la credencial digital, que será indispensable para acceder al plantel.
La decisión marca un punto de inflexión en la relación entre autoridades y alumnos, quienes exigieron cambios reales para garantizar su seguridad. La UNAM respondió con un plan que combina tecnología biométrica, control de accesos y una identificación digital personalizada.
Credencial digital con lector para ingreso al plantel
El CCH Sur informó que la nueva credencial digital contará con un lector especial que permitirá verificar la identidad de cada estudiante al ingresar. Según el comunicado oficial, esta credencial “será indispensable para acceder al plantel cuando regresemos a las actividades presenciales”.
Los estudiantes deberán agendar una cita para tomarse la fotografía, ya que sin este proceso no podrán obtener su identificación. Esta credencial será la única válida para ingresar, y su implementación busca evitar la entrada de personas ajenas al recinto educativo.
Fechas de toma de fotografía para las distintas generaciones
El calendario oficial establece fechas específicas para cada generación:
- Generaciones 2023 y 2024: 5 y 6 de noviembre.
- Generación 2025: 7 y 10 de noviembre.
- Alumnos de nuevo ingreso: 11 y 12 de noviembre.
Estas jornadas de credencialización buscan abarcar a la totalidad de la comunidad estudiantil antes del regreso a clases, previsto para la segunda quincena del mes.
Regreso a clases previsto para el 18 de noviembre
De acuerdo con estimaciones de la UNAM, el regreso presencial podría concretarse el 18 de noviembre, una vez concluidas las obras de modernización del acceso principal. Entre las nuevas medidas se incluyen torniquetes con detección biométrica y detectores de metales, diseñados para reforzar el control en los puntos de entrada.
La institución destacó que estos mecanismos no solo permitirán mejorar la seguridad, sino también garantizar la trazabilidad y registro de quienes ingresen.
Seguridad, tecnología y memoria: el contexto tras el asesinato
El asesinato de Jesús Israel, ocurrido en las inmediaciones del CCH Sur, sacudió profundamente a la comunidad universitaria. Su muerte se convirtió en un símbolo de la vulnerabilidad que enfrentan los jóvenes en los espacios educativos y desencadenó una serie de protestas y asambleas estudiantiles.
Los alumnos exigieron un plan integral de protección, mayor presencia institucional y protocolos de emergencia. La UNAM, en respuesta, firmó acuerdos con los representantes del plantel para diseñar estrategias tecnológicas y humanas orientadas a prevenir futuros incidentes.
La credencial digital forma parte de ese compromiso, como una herramienta que busca equilibrar la seguridad sin vulnerar la libertad y la identidad de los estudiantes.
Un cambio estructural en la seguridad universitaria
El caso del CCH Sur podría marcar un precedente dentro de la UNAM y otras instituciones de educación media superior. La combinación de identificación digital, torniquetes biométricos y control de accesos podría replicarse en otros planteles del sistema universitario, según fuentes internas.
La implementación de tecnología para salvaguardar a la comunidad no se limita a lo físico; también implica un cambio cultural. La universidad busca promover una conciencia colectiva de prevención, respeto y colaboración ante la violencia.
La comunidad ante un nuevo comienzo
El regreso a clases presenciales estará cargado de emociones y desafíos. Para muchos, será un momento de reencuentro y memoria. La comunidad del CCH Sur se prepara para volver a sus aulas con la esperanza de que las nuevas medidas sean el inicio de una etapa más segura, justa y humana.
Con esta credencial digital, el plantel no solo busca reforzar la seguridad, sino también reconstruir la confianza entre estudiantes y autoridades, un paso necesario para sanar las heridas y mirar hacia el futuro.


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