En medio de la emergencia por las intensas lluvias que azotaron el sur de Quintana Roo el fin de semana, una historia de vida y esperanza se abrió paso entre la preocupación y el lodo. María de la Luz, una mujer originaria de la comunidad de Isidro Fabela, en el municipio de Bacalar, tuvo que ser trasladada de emergencia en helicóptero para dar a luz en el Hospital General de Chetumal.
La madre, con 39 semanas de embarazo, quedó prácticamente incomunicada a causa de las lluvias que afectaron los caminos de acceso a su comunidad. Durante los recorridos de supervisión de las autoridades estatales, su caso fue identificado como prioritario. Gracias al trabajo conjunto de Protección Civil, SESA, IMSS-Bienestar y el helicóptero de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Playa del Carmen, se activó un operativo aéreo para garantizar su atención médica oportuna.
Ana Victoria, símbolo de resiliencia
El nacimiento fue por cesárea y no presentó complicaciones. Ana Victoria llegó al mundo sana, fuerte y con un peso de 2.9 kilos. Su historia ya es considerada un símbolo de fortaleza y organización comunitaria en medio de la adversidad, justo cuando el estado se movilizaba para atender a cientos de familias afectadas por la contingencia.
La gobernadora Mara Lezama acudió al Hospital General de Chetumal para conocer a la recién nacida y felicitar a la madre. “Aquí está Ana Victoria, hija de María de la Luz y de Juan Diego. Está preciosa, sana, sin complicaciones. Fue cesárea, por eso la importancia de que pudiera llegar y estar monitoreada a tiempo”, expresó emocionada durante su visita.
Lezama destacó que el caso de María de la Luz fue atendido con oportunidad porque el gobierno estatal actúa con planeación y no con improvisación. “Todos los días trabajamos en equipo, estamos preparados ante cualquier contingencia. Y si hay una emergencia como ésta, estamos ahí para resolverla, unidos”, afirmó.
Este caso ha conmovido a la población, no solo por el final feliz, sino por la rápida reacción de las autoridades ante un escenario complejo. Las imágenes de la bebé en brazos de su madre, rodeadas del personal médico y de la gobernadora, comenzaron a circular como un recordatorio de que, incluso en medio de la adversidad, la vida puede florecer.


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