Cada 6 de septiembre se conmemora el Día Mundial de las Aves Playeras, una fecha que busca llamar la atención sobre la importancia de proteger a estas especies migratorias que recorren miles de kilómetros en busca de alimento y refugio. En las costas de Quintana Roo y Yucatán, las aves playeras encuentran descanso, pero también enfrentan riesgos cada vez mayores.
En esta región de la península de Yucatán se pueden observar al chorlito nevado, el playero occidental, el correlimos semipalmeado y la gaviota reidora, entre otras especies. También llegan aves más singulares como el playero rojizo, que viaja desde el Ártico canadiense, y el zarapito trinador, reconocido por su largo pico curvado. Sitios como Celestún, Ría Lagartos y las lagunas de Nizuc y Chacmochuch en Quintana Roo son paradas obligatorias en sus rutas migratorias.
Los riesgos que enfrentan
El panorama, sin embargo, está marcado por amenazas crecientes. La urbanización turística en las zonas costeras, la contaminación por plásticos y colillas de cigarro, así como el tránsito de cuatrimotos y vehículos en playas, deterioran los lugares de anidación y alimentación. El cambio climático, con el aumento del nivel del mar y las alteraciones en los patrones de lluvias, también afecta directamente a estas aves.
“En las últimas dos décadas hemos visto una disminución importante en varias especies. No es casualidad, se debe a la pérdida de hábitat por la presión humana”, explica la bióloga Mariana Poot.
Voces de la comunidad
Los pescadores y pobladores locales también son testigos de los cambios. En la costa de Progreso, don Alberto Méndez, pescador de 58 años, comenta: “Antes era común ver parvadas enteras alimentándose en los bajíos, ahora llegan menos y muchas veces la basura que dejamos en la playa las ahuyenta”.
En Cancún, Rosaura Ceh, integrante de un colectivo ambiental, señala que la educación comunitaria es necesaria: “Hemos hecho campañas en escuelas para que los niños entiendan que las aves necesitan las playas limpias. Si ellos aprenden, pueden enseñar a sus padres”.
Un llamado a la conservación
Especialistas y organizaciones coinciden en que la mejor manera de proteger a estas especies es garantizar la conservación de sus rutas migratorias y zonas de alimentación. Acciones simples como respetar áreas de anidación, evitar ingresar con vehículos a la playa, mantener los espacios libres de basura y proteger los manglares hacen una diferencia enorme.
De esta manera, el Día Mundial de las Aves Playeras es un recordatorio de que estos pequeños viajeros dependen de acuerdos internacionales, pero también de la acción local. Cada esfuerzo ciudadano cuenta: desde un turista que respeta los letreros de conservación en una duna, hasta una familia que recoge su basura después de un día en la playa.
RECOMENDACIONES PARA PROTEGER A LAS AVES PLAYERAS
No dejes basura en la playa: Recoge plásticos, colillas de cigarro y cualquier residuo. La basura puede ser ingerida por las aves o contaminar su alimento.
Evita usar vehículos en la arena: Las cuatrimotos, autos o incluso bicicletas pueden destruir nidos camuflados en la arena y alterar el descanso de las aves.
Respeta las áreas señaladas de conservación: Muchas playas tienen letreros que advierten de zonas de anidación. No cruces esas delimitaciones.
Mantén a tus mascotas bajo control: Perros y gatos pueden perseguir o atacar a las aves. Lo mejor es no llevarlos a zonas de anidación.
Camina por senderos autorizados: Si visitas humedales, manglares o lagunas, sigue los caminos marcados para no invadir hábitats sensibles.
Apoya proyectos locales de conservación: Existen programas de monitoreo y cuidado de aves en comunidades costeras. Participar o difundirlos es una gran ayuda.
Reduce el uso de plásticos de un solo uso: Menos plástico en tu día a día significa menos basura en los mares y playas que habitan estas aves.
Observa sin alterar: Disfruta de la observación de aves, pero guarda distancia. No intentes tocarlas, darles comida o acercarte demasiado a sus nidos.


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