El Congreso de Quintana Roo se convirtió en una de las primeras legislaturas del país en aprobar el llamado Plan B de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, luego de que la propuesta fuera avalada el miércoles por la Cámara de Diputados.
La legislatura local dio su respaldo a las modificaciones constitucionales, que ahora deberán ser ratificadas por al menos 17 de los 32 congresos estatales para entrar en vigor. Con esta aprobación, Quintana Roo se suma al proceso de validación nacional de una reforma que, de acuerdo con el gobierno federal, busca reducir costos del sistema político y fortalecer principios de representación e igualdad.
El Plan B fue enviado a los congresos locales como parte del procedimiento constitucional requerido para modificar la Carta Magna. Este mecanismo implica que la mayoría de las legislaturas estatales avalen los cambios aprobados a nivel federal.
La rapidez con la que algunos estados han comenzado a discutir la reforma muestra la intención del bloque mayoritario de avanzar en su implementación en el corto plazo.
En Quintana Roo, las diputadas y diputados respaldaron la propuesta con el argumento de que permitirá optimizar recursos públicos y destinarlos a obras e infraestructura.
¿Qué trae el Plan B?
Uno de los puntos centrales es la modificación en la integración de los ayuntamientos, con el objetivo de hacerlos más eficientes y reducir el gasto público. La reforma establece nuevos criterios para la conformación de los cabildos, buscando limitar estructuras consideradas excesivas en algunos municipios.
De acuerdo con lo aprobado, estos cambios pretenden mantener la representación política, pero con un enfoque de austeridad en el funcionamiento de los gobiernos locales.
Otro de los ejes relevantes de la reforma es la imposición de límites al presupuesto de los congresos locales. La intención es establecer techos de gasto que eviten incrementos desproporcionados en el uso de recursos públicos, alineando el funcionamiento legislativo con criterios de austeridad.
Según lo expuesto durante la discusión, el ahorro generado podría permanecer en las haciendas estatales y municipales para ser utilizado en proyectos de infraestructura y programas sociales.
La reforma también refuerza el principio de paridad de género en la integración de los órganos legislativos locales. Se establece la obligación de garantizar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres en la conformación y funcionamiento de los congresos estatales.
Además, se incorpora la perspectiva de género como un criterio obligatorio en la toma de decisiones dentro de estos órganos, con el objetivo de fortalecer la representación equitativa.
Regulación del gasto
El Plan B incluye disposiciones para regular las remuneraciones de los funcionarios de los organismos electorales locales. Con ello, se busca evitar sueldos considerados elevados y homologar criterios salariales bajo principios de austeridad. Este punto forma parte de la estrategia general de reducción del gasto electoral, uno de los argumentos centrales de la reforma.
De acuerdo con lo aprobado por el Congreso de Quintana Roo, la reforma tiene como uno de sus objetivos principales redirigir recursos públicos hacia obras y programas sociales. El planteamiento es que los ahorros derivados de los ajustes al sistema político permitan fortalecer la inversión en infraestructura y mejorar servicios para la población.


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