Los atropellamientos en Quintana Roo aumentaron 84.23% durante 2026, al registrarse 549 casos de peatones lesionados en accidentes de tránsito, una cifra que evidencia los riesgos que enfrentan las personas al desplazarse por calles y avenidas del estado.

De acuerdo con las cifras de vigilancia epidemiológica, durante el mismo periodo de 2025 se habían contabilizado 298 peatones lesionados, lo que representa 251 casos adicionales durante este año.

El incremento ocurre en un contexto en el que la seguridad vial forma parte de los objetivos del nuevo sistema de movilidad de Quintana Roo, que contempla medidas para reducir accidentes y proteger a peatones y ciclistas.

La vicepresidenta del Colegio de Urbanistas de Quintana Roo, Adriana Martínez, señaló que uno de los principales retos es transformar la manera en que conductores y peatones utilizan los espacios públicos, debido a que la falta de cultura vial incrementa las situaciones de riesgo.

“Tenemos un problema importante de educación vial. Muchas personas siguen considerando que las calles son exclusivamente para los automóviles, cuando en realidad deben ser espacios seguros para todos. Si no aprendemos a respetar al peatón y a entender que tiene prioridad, vamos a seguir viendo este tipo de accidentes”, dijo.

¿Por qué aumentaron los atropellamientos en Quintana Roo?

Uno de los principales factores de riesgo relacionados con los atropellamientos en Quintana Roo es el incumplimiento de las normas de tránsito, particularmente cuando los automovilistas circulan a exceso de velocidad, no ceden el paso en los cruces peatonales o realizan maniobras sin considerar a quienes caminan.

La problemática también está relacionada con conductas que se han normalizado, como utilizar el teléfono celular mientras se conduce, estacionarse sobre las banquetas o invadir espacios destinados a los peatones.

Para Martínez, la educación vial debe comenzar desde edades tempranas y mantenerse mediante campañas permanentes. Sin embargo, también es necesario que los automovilistas comprendan que conducir implica una responsabilidad frente a quienes se desplazan a pie.

“La educación vial no consiste solamente en conocer las señales de tránsito, sino en comprender que nuestras decisiones pueden poner en riesgo la vida de otras personas. Necesitamos que los conductores respeten los cruces, reduzcan la velocidad y entiendan que el peatón es el usuario más vulnerable de la vía pública”, explicó.

La especialista consideró que las acciones preventivas deben enfocarse tanto en modificar los hábitos de conducción como en promover una convivencia más segura entre todos los usuarios de las vialidades.

Calles de Quintana Roo mantienen riesgos para los peatones

Otro de los factores que pueden contribuir al aumento de atropellamientos son las condiciones de la infraestructura urbana. La falta de banquetas continuas, cruces peatonales visibles, iluminación suficiente y espacios accesibles puede obligar a las personas a caminar sobre el arroyo vehicular o atravesar avenidas en puntos inseguros.

En Cancún, proyectos de infraestructura peatonal han incluido banquetas, cruces seguros y señalización, como parte de las propuestas seleccionadas mediante el Presupuesto Participativo para mejorar las condiciones de movilidad.

Estas condiciones representan un riesgo especialmente importante para adultos mayores, menores de edad y personas con discapacidad, quienes pueden enfrentar mayores dificultades para desplazarse por las calles.

Desde la perspectiva urbanística, Martínez explicó que las campañas de concientización deben acompañarse de cambios en el diseño de las vialidades, con el objetivo de priorizar la movilidad segura de las personas.

“No podemos responsabilizar únicamente al peatón cuando muchas de nuestras calles no cuentan con banquetas adecuadas, cruces seguros o señalización suficiente.

“La educación vial es fundamental, pero también necesitamos infraestructura que permita a las personas desplazarse sin poner en riesgo su integridad”, comentó.

Entre las medidas que podrían contribuir a reducir los accidentes, la vicepresidenta del Colegio de Urbanistas destacó la construcción de cruces seguros, instalación de reductores de velocidad, mejor iluminación y señalización visible en zonas con mayor tránsito peatonal.

Exceso de velocidad aumenta el riesgo de atropellamientos

El respeto a los límites de velocidad es otro de los aspectos fundamentales para prevenir los atropellamientos en Quintana Roo, debido a que mientras más rápido circula un vehículo, menor es el tiempo disponible para reaccionar ante la presencia de un peatón.

Además de incrementar la posibilidad de un accidente, la velocidad puede determinar la gravedad de las lesiones, especialmente porque quienes caminan no cuentan con protección frente al impacto de un automóvil.

“La velocidad es un factor determinante. Un conductor puede pensar que circular un poco más rápido no representa un problema, pero cuando aparece un peatón, esos segundos pueden marcar la diferencia. Necesitamos recuperar el respeto a los límites de velocidad, especialmente en las zonas donde conviven vehículos y personas”, expresó Martínez.

Ante el incremento de 298 a 549 peatones lesionados en un año, la especialista planteó la importancia de reforzar la vigilancia vial y aplicar medidas para controlar la velocidad en zonas escolares, habitacionales y comerciales.

La combinación de educación vial, infraestructura adecuada y cumplimiento de las normas de tránsito será fundamental para reducir los riesgos que enfrentan los peatones en Quintana Roo, donde los registros de 2026 muestran un aumento considerable de personas lesionadas por atropellamientos.