La Asociación Mexicana de Bebidas (MexBeb) fijó postura ante la iniciativa impulsada por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum para incrementar la cuota del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a las bebidas saborizadas, que pasaría de $1.76 a $3.0818 pesos por litro.
En un comunicado, la industria expresó sorpresa y preocupación, señalando que esta medida no resolverá los problemas de salud relacionados con la obesidad y, por el contrario, afectará la economía, el empleo y a los hogares de menores ingresos.
Cinco argumentos clave contra el aumento del impuesto
Nuevo gravamen a bebidas sin azúcar
El incremento no solo afectaría a las bebidas azucaradas, sino también a los productos con edulcorantes no calóricos, desincentivando la innovación y la oferta de opciones bajas en calorías.
Sin evidencia de impacto en salud
Organismos internacionales, como la ONU, no recomiendan impuestos a refrescos, ya que no hay pruebas de que reduzcan la obesidad.
Carga fiscal inequitativa
Los refrescos representan menos del 5% de las calorías en la dieta mexicana, mientras que otros alimentos más calóricos no serían gravados, generando desigualdad fiscal.
Afectación al consumidor
El precio final de las bebidas subiría entre 10% y 15%, golpeando más a los hogares de menores ingresos, que destinan proporcionalmente tres veces más a su compra.
Impacto socioeconómico
Se podrían perder 150 mil empleos directos e indirectos en cinco años, además de afectar a 1.2 millones de pequeños comercios, donde las bebidas representan cerca del 30% de las ventas.
Industria dispuesta al diálogo
MexBeb recordó que en la última década ha reducido 30% las calorías promedio de sus productos, y que más del 55% de su portafolio ya son bebidas sin azúcar o bajas en calorías.
La Asociación refrendó su disposición al diálogo con autoridades y el Congreso, buscando soluciones integrales basadas en evidencia científica para atender la obesidad y otras enfermedades no transmisibles.
Importancia económica de la industria de bebidas no alcohólicas
Actualmente, el sector representa 3.4% del PIB nacional, con más de 1.9 millones de empleos en su cadena productiva, 120 plantas embotelladoras y 687 centros de distribución en todo el país, lo que muestra su relevancia para la economía mexicana.


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